Un mal momento
Bernardi parece no haber podido encontrar la formación ideal, por lo menos así lo expresó a través de los continuos cambios de un encuentro a otro más allá de los imponderables por lesiones.

Domingo 13 de Septiembre de 2015

¿Tocó fondo Newell’s? Esa es la gran pregunta a dilucidar del presente rojinegro, donde los resultados le son esquivos _7 partidos sin ganar_ y el funcionamiento futbolístico ausente en una buena parte de este andar tras el reinicio del torneo. Si es así, entonces quiere decir que lo que vendrá puede resultar alentador porque peor no se podría estar. Caso contrario, la preocupación puede ir in crescendo. Y eso sería un problema complejo por resolver. Para colmo, Bernardi parece no haber podido encontrar la formación ideal, por lo menos así lo expresó a través de los continuos cambios de un encuentro a otro más allá de los imponderables por lesiones. En esta ocasión otra vez meterá mucha mano para afrontar el clásico revancha.

   En la última presentación frente a Defensa y Justicia, con derrota incluida, el DT reconoció que el equipo no jugó bien y esa fue una de las primeras veces que elaboró una autocrítica. Y, por menor que sea el detalle, es valioso reconocer dónde estuvo el inconveniente para después poder resolverlo a futuro.

   Dentro de este presente, no sólo está la cuestión de nombres que fue buscando el técnico a lo largo de los ocho encuentros que estuvo al frente como conductor principal, si no también —y sobre todo— la falta de definición que evidenció el equipo. Un gol en los últimos siete partidos, muy poco para lograr no sólo buenos resultados si no para buscar el protagonismo planteado originalmente.

   Newell’s no llega a este clásico de la mejor forma. Lo hace golpeado por los magros resultados y por no encontrar la respuesta futbolística buscada. Va al Gigante de punto como nunca, golpeado psicológicamente por lo interno pero también por lo externo (intimidaciones a la casa de la abuela de Maxi, entre otras cosas). Aunque con un empujón anímico recibido en el banderazo, herido en el alma por este presente y con bronca y sed de venganza. Y esto siempre importa en esta clase de “partidos aparte” como se dice una y otra vez.

   El orgullo está en juego y muchas veces aparecen fuerzas de la nada. La bronca aflora y el deseo de ahogarle la fiesta a un rival que transita por un momento superlativo agranda las tentaciones. Y esto es lo que puede influir, porque si se compara desde lo futbolístico Ñuls está muy por debajo del canalla.

   Este es el clásico de la salvación. El que puede apagar todas —o gran parte— las críticas recibidas de sus propios hinchas y calmar las presiones. El que puede entregar algo de aire para llegar al final del campeonato con una merma en los cuestionamientos. El que puede salvar la continuidad de un cuerpo técnico. El que marca un antes y un después. El que lo puede sacar de pobre si es que logra cortar con una racha adversa ante su eterno rival.

   Newell’s está dentro de una pobreza futbolística impensada tiempo atrás. Central todo lo contrario. Por eso la Lepra, que llegará golpeado y en un mal momento a Arroyito, buscará levantarse, obtener un buen resultado sin importar el cómo y hacerse Gigante en casa ajena.