Un lustro de lucha
Y llegamos aquí, después de recorrer el insólito camino que sacudiera el letargo en el que se encontraban inmersas las hepatitis virales crónicas.

Lunes 17 de Septiembre de 2012

Y llegamos aquí, después de recorrer el insólito camino que sacudiera el letargo en el que se encontraban inmersas las hepatitis virales crónicas. Cuando tomamos conciencia de qué se trataban, cuando transitamos su difícil tratamiento, cuando aprendimos que su accionar silente podía conducir a las personas a un mal fin, cuando nos espantó el silencio gubernamental, nacional y mundial en el que estaban inmersas, cuando comprendimos que sólo algunos médicos luchaban contra ella, resolvimos nacer para sumar. Fue un pujante mes de septiembre de 2007. Como todo niño, nacimos tomados de la mano de una madre, la Fundación HCV Sin Fronteras, que se encargó de afirmar nuestros primeros tambaleantes pasos y acompañarnos en nuestro crecimiento. Y tuvimos un padrino, el ilustre rosarino profesor doctor Hugo Enrique Tanno, quien confió en nosotros desde el primer día. Nuestra "maternidad" fue la legendaria Biblioteca Popular e Infantil Mitre, de la ciudad de Rosario. En estos cinco años, hemos mostrado a la población de Rosario y de la provincia de Santa Fe que las hepatitis tomadas a tiempo son curables, que existen vacunas para la A y la B (ahora gratuitas en todo el país), que la detección oportuna se impone y que los tratamientos cada vez más avanzados y exitosos deben estar al alcance de toda la población. Nuestro accionar no cayó en saco roto, ya que debemos agradecer que se sumara a nuestra lucha el Ministerio de Salud de la provincia, la Secretaría de Salud y de Cultura de la Municipalidad, la Comisión de Salud del Concejo Municipal, el CTSP y la Sala 15 del Hospital Centenario, médicos, bioquímicos, odontólogos, estudiantes de la Universidad Nacional de Rosario y la población en general, que no sólo se acerca a nosotros en momentos difíciles, sino que suma su aporte a esta verdadera cruzada por la salud. Entre todos, en este convulsionado mundo que habitamos, hemos encontrado la forma de ayudar a combatir las hepatitis virales, pero fundamentalmente estamos demostrando que los argentinos conservamos valores muy preciados que se pueden profundizar a pesar de las circunstancias.