Un lugar que no corresponde
Es bastante común en este país poner a alguien en un lugar que no le corresponde, y viceversa también. Y a quien se ganó un espacio, lo obviamos y olvidamos con frecuencia. Al señor Maradona se le dio terreno a granel, se lo endiosó y la venda en los ojos en miles de admiradores y/o fanáticos...

Viernes 23 de Octubre de 2009

Es bastante común en este país poner a alguien en un lugar que no le corresponde, y viceversa también. Y a quien se ganó un espacio, lo obviamos y olvidamos con frecuencia. Al señor Maradona se le dio terreno a granel, se lo endiosó y la venda en los ojos en miles de admiradores y/o fanáticos del deportista generó sus escenas. Perder realismo genera a veces desaciertos innumerables. Se alienta inadecuadamente al protagonista, induciéndolo a pasos a veces irreversibles. Es una pena. Pasó y aún sucede. También se repite si el fanatismo personal y social sigue en el pedestal erróneo. Control, objetividad y mesura difícilmente produzcan panoramas lamentables. Si así fuera, las consecuencias serían igualmente menos perniciosas. La experiencia también en estas áreas debería llevarnos a ser más responsables y cautelosos. Desde mi ángulo, el señor Maradona nunca estuvo preparado no sólo para el lugar que actualmente ocupa sino para el que ocupó. Tampoco para ser endiosado. Claro y evidente es que no sólo la culpa es de Maradona. No. Es tiempo de tomar conciencia y de asumir de una vez por todas los errores propios, responsabilidades y equivocaciones ineludibles.

Nora Cardarelli, DNI 14.510.012