Domingo 26 de Mayo de 2013
El Papa Francisco llamó ayer a la Iglesia a tener sus “puertas abiertas” y a no actuar como “una aduana”, citando el ejemplo de curas que se niegan a bautizar a hijos de parejas que no están casadas.
A menudo nos comportamos como “controladores de fe” y no como “facilitadores”, se lamentó el Papa durante su misa diaria en la residencia de Santa Marta, en el Vaticano.
El Pontífice censuró a aquellos que alejan a quienes buscan a Jesús apartándolos porque cometieron algún error. “Los controladores de la fe no son del agrado de Jesús”, que quiere en su Iglesia a todos los que buscan amor, señaló.
“Somos tantas veces controladores de la fe —comentó el Papa— en vez de convertirnos en facilitadores de la fe, de la gente. Es una tentación que existe desde siempre, la de empadronarnos, apropiarnos un poco del Señor”.
En su homilía, transmitida por Radio Vaticano, el Papa argentino citó el ejemplo de un cura que se negó a bautizar al hijo de una madre soltera.
“Esta mujer tuvo la valentía de proseguir su embarazo (...) ¿y qué es lo que encuentra? Una puerta cerrada”, lanzó el Papa.
“Cuando escogemos este camino no estamos ayudando al pueblo de Dios”, dijo, añadiendo que “Jesús creó los siete sacramentos y con este tipo de actitud creamos un octavo: ¡el sacramento de la aduana pastoral!”
El Papa denunció que el “desempleo” está aumentando de modo exponencial y se está “extendiendo en forma preocupante a los confines de la pobreza”.
Esta “peor forma de pobreza material muestra que algo no funciona, no se refiere más solo al sur del mundo, sino al planeta entero”, afirmó Francisco en la audiencia a la formación Centesimus Annus Pro Pontifice.
El Papa pidió “volver a pensar en la solidaridad no más como simple asistencia respecto a los más pobres sino como forma de repensamiento global de todo el sistema, como búsqueda de caminos para reformarlo y corregirlo con los derechos fundamentales del hombre”.
“A esta palabra no bien vista en el sistema económico, como si fuese una mala palabra, hay que volver a dar su merecida ciudadanía social”, subrayó el pontífice.
En septiembre 2012, Jorge Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, había criticado a los sacerdotes que se negaban a bautizar a los niños nacidos fuera del matrimonio, calificándolos de “hipócritas”.
Desde su elección, el Papa Francisco ha llamado la atención por su lenguaje simple y directo, así como por su proximidad con los fieles.