Jueves 20 de Enero de 2011
La madrugada de ayer, Elizabeth C., una adolescente de 15 años, actuó con sigilo. El ladrón que la había encerrado con la madre y otras dos chicas en el baño de una casa de la zona sur no advirtió que la joven llevaba consigo un teléfono celular. Desde ese sitio, se contactó con la policía y el arribo de los uniformados permitió frustrar el atraco y asaltante terminó preso.
Una fuente policial señaló que el suceso ocurrió cerca de la 1.30 de ayer. A esa hora, Sandra C., de 39 años, dormía en una casa situada en Buenos Aires al 3200. En otro ambiente de la vivienda, su hija, Elizabeth, y dos sobrinas, Brenda C., de 18 años, y Candela C., de 10, chateaban en una computadora. En ese momento, el ladrón entró en escena.
Su irrupción fue sorpresiva. Sus movimientos primero sobresaltaron a Sandra C. y después asustaron a las tres chicas. Exhibiendo un arma de fuego -después se comprobaría que era sólo una réplica- inmovilizó a las cuatro mujeres y las obligó a introducirse en el baño. El intruso presumió que tenía la situación controlada, pero no se percató de un detalle que terminaría frustrando sus planes delictivos. Elizabeth logró ocultar su celular en su ropa y desdeel baño se contactó con el 911.
Un rato después, una patrulla del Comando Radioeléctrico ingresó por un patio lindante y rodeó al ladrón en la terraza, donde guardaba en un bolso prendas de vestir y teléfonos. Martín G., de 23 años, no portaba un arma sino una réplica de una pistola 9 milímetros.