Domingo 17 de Mayo de 2009
El norte de la provincia de Santa Fe tiene dos características que lo hacen apetecible para los narcos que se dedican a la triangulación de la droga.
El primero es su posicionamiento geográfico. Está a mitad de camino entre las fronteras del norte del país, huérfanas de radares y con débiles controles, y las grandes estaciones aéreas y portuarias por las cuales la dorga se exporta.
El otro tema es la debilidad que presenta el juzgado Federal de Reconquista, que entiende en la materia de todo lo que a narcotráfico se refiere al norte de la capital provincial. Ese despacho federal fue creado en 1997 y hasta abril de 2006 estuvo ocupado por Eduardo Luis María Fariz, destituído por el Consejo de la Magistratura. Una de las azones que impulsaron el juicio en su contra fue la irregular manera en que se subrogaba el cargo cuando el magistrado tomaba licencia.
Tras la destitución de Fariz, se hizo cargo del juzgado el juez Virgilio Palud, afincado en Reconquista, quien el 30 de abril de 2008 dejó el lugar y asumió como titular en un juzgado de Instrucción. Entonces fue reemplazado por el juez Federal de Resistencia, Carlos Skidelsky, quien estuvo hasta el 15 de febrero pasado. Un día más tarde, llegó en su reemplazo el juez Federal de Formosa, Eduardo Agustín Valiente, quien ocupará el sillón hasta que se resuelva la vacante, cuyo concurso tiene 32 inscriptos. Claro que el magistrado viaja al lugar una vez por semana y hace lo que puede.