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Un juego con fuego para ambas partes

Sábado 03 de Enero de 2009

Gaza/Tel Aviv. — ¿Llega o no llega? Desde hace días, Israel amenaza con una ofensiva terrestre en Gaza, si los milicianos palestinos no cesan el disparo de cohetes. Una ofensiva más amplia de tanques, tropas y artillería sería, de cara a los muertos y a la destrucción, un juego con fuego para ambas partes. En lo que respecta al ejército israelí, los analistas militares cuentan al detalle que Hamas cavó túneles y los llenó de explosivos. Además, en las calles se colocaron bombas con un gran poder así como automóviles llenos de explosivos para matar, herir o secuestrar a todos los israelíes posibles en el caso de una intervención terrestre. Hamas posee, además, minas terrestres y bazucas en gran cantidad mientras francotiradores y suicidas están esperando ya su momento.

Uno de los problemas abiertos es la forma en que la sociedad israelí reaccionará a la muerte en sus filas, dice el analista Alex Fishman. Tampoco está definido lo que el gobierno y el ejército israelí entienden por una victoria. Y al final surge la cuestión de si la satisfacción de la población por un alto el fuego a largo plazo se sobrepondría al sentimiento de fracaso por las altas pérdidas.

En un sondeo del diario Maariv, el 85 por ciento de los encuestados defiende la ofensiva actual. Pero sólo el 41,8 por ciento desea un ataque terrestre. A ello se añade que el 10 de febrero se elegirá un nuevo Parlamento en Israel y el resultado de la ofensiva es decisivo para el éxito o fracaso de la coalición gobernante actual.

Hamas tiene a unos 16.500 hombres armados, mientras entre 3.000 y 4.000 milicianos más de otras organizaciones están listos para la lucha. En Gaza es un secreto a voces que comandantes que fueron formados en Irán, Líbano o Siria transmitieron su conocimiento a miles de miembros de esos grupos.

Hasta ahora no parece que la potencial invasión israelí haya intimidado a Hamas: la violencia no dividirá a Hamas ni le obligará a izar la bandera blanca, afirmó el vocero Ismail Radwan. Otros líderes de Hamas aconsejan a Israel que traiga consigo suficientes bolsas de cadáveres si se decide a atacar.

Hamas se basa sobre todo en dos hechos: espera que las voces que piden una tregua se hagan más fuertes en Israel al aumentar las pérdidas propias. Y a ello se añade el problema de las víctimas entre la población civil: los campamentos de refugiados en Gaza están tan superpoblados y su laberinto de calles y caminos es tan inapreciable que se cuenta con muchos muertos entre la población civil. En vista del aumento de víctimas, crecerá la presión mundial sobre Israel para que ponga fin a la lucha.

Presión mundial. Por otra parte, Israel ya mostró a Hamas su disposición a quitarse "el guante de terciopelo", opina Fishman. Hasta ahora, Hamas no consideraba posible que la aviación israelí atacara también mezquitas debido a las esperadas protestas internacionales. Israel alega que Hamas convirtió los lugares sagrados en almacenes de armas.

Es posible que la ofensiva terrestre comience este fin de semana, porque a la aviación israelí en algún momento se le acabarán los objetivos. También es muy factible que el ejército no entre, sino que primero envíe pequeños comandos. Podría ocurrir también que la invasión planeara sobre Gaza como una espada de Damocles la próxima semana. Y que en algún momento, haya sido sólo un fantasma.

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