Martes 01 de Septiembre de 2009
Un joven de 27 años fue sobreseído por el homicidio de un adolescente de 16 a quien apuñaló en
medio de un forcejeo, con la misma arma que el muchacho había esgrimido para asaltarlo. La jueza
que investigó el caso concluyó que el autor de esa puñalada actuó en legítima defensa ante un
ataque previo y por eso lo dejó libre de reproche penal. Se considera, en estos casos, que la
reacción está justificada y no es punible.
El joven sobreseído es José Luis Z., tiene un hijo de 7 años y trabaja
como repositor en un supermercado. El crimen ocurrió la madrugada del 25 de mayo pasado cuando
caminaba junto a una amiga por la zona suroeste en dirección al boliche Mogambo, de Avellaneda y
Gálvez. Al llegar al cruce de la avenida con Amenábar, cuatro desconocidos los emboscaron para
asaltarlos.
“Uno apareció de atrás y el otro cruzó la calle en diagonal. Me
pidieron el celular”, contó la joven a este diario tras el episodio. Ella les respondió que
sólo llevaba las llaves de su casa y, en ese momento, otros dos desconocidos que habían llegado en
bicicleta atacaron a José Luis.
El mismo cuchillo. El repositor relató que uno de los agresores se acercó
con un cuchillo y se produjo un forcejeo, tras el cual el adolescente cayó al piso. Según indicó,
advirtió más tarde de que tanto él como el agresor estaban heridos. En la investigación se
determinó que Z. resultó herido en un hombro pero logró sacarse el cuchillo y apuñaló en el abdomen
al agresor, quien murió poco después en el Heca. Se llamaba Maximiliano Ezequiel Rodríguez, tenía
16 años y vivía a dos cuadras del lugar del hecho.
“José Luis y a su amiga se refugiaron en un quiosco donde les
dieron asilo y la patota que los seguía rompió vidrios y puertas. Los dueños relataron que el
muchacho estaba con un ataque de pánico escondido bajo la cama”, reveló Germán Mahieu,
defensor del joven.
Desde el local llamaron a la policía, que trasladó al repositor al Heca
para ser asistido por la herida. Quedó detenido, aunque dos semanas después le otorgaron la
libertad bajo promesa de presentarse regularmente en una comisaría. Finalmente la jueza Mónica
Lamperti coincidió con el planteo de la defensa acerca de que se trató de un acto de defensa
legítima y lo sobreseyó.
“Se comprobó que hubo intención de robo y un informe ambiental
destacó el excelente concepto de José Luis en el barrio”, añadió el profesional.