Lunes 16 de Febrero de 2009
Juan Manuel El Bebe Campos era una persona temida por los vecinos del barrio Emaús. En julio de 2007 fue sorprendido in fraganti dentro de una casa de familia de donde intentaba llevarse algunas cosas. El dueño de la vivienda logró dominarlo y lo entregó a la policía. Pero ese mismo día se escapó de la seccional 21ª y, poco días después fue reconocido como el hombre que hirió gravemente de una puñalada a su cuñado en una pelea en Génova y Tarragona. Tras ello se metió en la casa de un comerciante de su barrio, al que su mujer solía comprarle pañales para el nene. En ese caso, El Bebe actuó con un cómplice y sometió al vendedor y a su mujer a un feroz castigo para finalmente robarle una computadora, 600 pesos y joyas.
Por esa sucesión de hechos, más una condena por robo calificado anterior, el hombre fue condenado ahora a 11 años de cárcel. El fallo fue dictado por el juez de Sentencia Nº 8, Carlos Carbone, y no está firme porque la defensa del imputado puede presentar una apelación ante la Cámara Penal para que sea revisado. De hecho, su abogada había pedido durante el plenario su absolución.
Campos, que en la actualidad tiene 21 años, fue sancionado por delitos como robo calificado doblemente agravado por el uso de armas y por las lesiones graves causadas a las víctimas además de robo en grado de tentativa.
Uno de los casos más graves por los que fue enjuiciado ocurrió la madrugada del 9 de agosto de 2007. Abel Angel Milicic vive y tiene un pequeño almacén en Génova al 7900. El hombre se encontraba al frente de su computadora mientras su esposa e hijos descansaban. A las 3.30, la víctima advirtió que alguien intentaba forzar la puerta de calle con una ganzúa. Según declaró Milicic en Tribunales, se acercó a la puerta e intentó ahuyentar al intruso. Pero como respuesta le gritaron "abrí" y tras cartón tres patadas terminaron con la breve resistencia.
Bajo amenaza. Los ladrones estaban armados y uno cubría su rostro con una bufanda. El hostigamiento empezó con un golpe con la culata de un revólver que le causó un corte en la cabeza. Uno de los delincuentes se quedó con Milicic y el otro fue hacia el dormitorio donde estaba Marta, quien ya se había sobresaltado por los ruidos. Los maleante se mostraron siempre agresivos. A la mujer le fracturaron un dedo y en todo momento amenazaban con ejecutar a las víctimas. "Dame el fierro que los mato", repetía uno de los maleantes. El atraco deparó una desagradable sorpresa extra. Un par de veces, el rostro del que llevaba la chalina quedó al descubierto cuando la prenda se desprendió.
El comerciante reconoció ese rostro. Era un vecino suyo, que vivía prácticamente enfrente de su casa. "Incluso su mujer me compraba cada 2 por 3 pañales, que yo le daba fiado", rememoró el almacenero. El robo culminó con Milicic y su mujer lastimados y con los asaltante huyendo con una PC, 600 pesos y algunas joyas. Pocos minutos después, cuando el hecho ya había sido denunciado a la policía, la computadora apareció abandonada en un baldío cercano.
Contra todo.El juez Carbone valoró el testimonio del comerciante como "valiente" al aportar el apodo y el probable nombre de uno de los ladrones, datos que recolectó de algunos vecinos, quienes por temor a represalias no quisieron ir a declarar. Es que el comerciante fue amenazado de muerte poco después del hecho por un familiar de Campos para que no lo reconociera en la rueda de personas hecha en Tribunales. "Me dijeron que me quemarían la casa, que sabía que tengo 3 hijos y que me llenarían de plomos", expresó la víctima, de acuerdo a la sentencia.
La sentencia de Carbone también expone dos hechos anteriores que tuvieron a El Bebe como protagonista. El primero fue el 15 de julio de 2007. El muchacho fue descubierto en el interior de una casa de Pasaje 1441 al 7700 cuando quería robar algunos electrodomésticos. El dueño lo retuvo hasta la llegada de la policía. De allí lo llevaron detenido a la seccional 21ª, de donde se escapó el mismo día, según reza el fallo. Doce días después, Campos apareció involucrado en una pelea en Tarragona y Génova donde un cuñado suyo, Jonathan Resquín, de 19 años, recibió una estocada casi fatal en el abdomen, que le afectó el bazo y los intestinos
Testigos de la gresca y la propia víctima lo señalaron como el autor del puntazo. "No salgo de casa por temor", declaró el joven en Tribunales. Familiares del muchacho incluso declararon que El Bebe se jactaba en el barrio, por donde se movía con absoluta libertad, con lo que le había hecho a su cuñado. "Ahora está comiendo suero en un hospital", le oyeron decir.