Un joven ejemplar
Cuando en el año 2005, Abuelos Sustitutos solicitó voluntarios abuelos y jóvenes para trabajar juntos, apareció en la entidad Esteban Muñoz, con 17 años y estudiando el último año de secundaria.

Martes 26 de Mayo de 2015

Cuando en el año 2005, Abuelos Sustitutos solicitó voluntarios abuelos y jóvenes para trabajar juntos, apareció en la entidad Esteban Muñoz, con 17 años y estudiando el último año de secundaria. Junto con Abuelos comenzó a recorrer los Hoprome del padre Tomás, geriátricos, escuelas y hospitales. Juntos en esta loca aventura de amor visitábamos los sábados, domingos y feriados los geriátricos donde los abuelos estaban internados y se sentían solos. Les contaba Esteban sus historias de adolescente, les cantaba, o bien los sacaba a bailar esbozando siempre su sonrisa, y sus horas se iban pasando muy alegremente. Como esto nos parecía poco, comenzamos a imaginar extender nuestro trabajo a los hospitales donde disfrazados de payasos comenzamos en el Hospital Provincial, en la sala de pediatría, grupo del que se hizo cargo Esteban, acompañando a los niños con leucemia y en tratamientos donde iba dos veces a la semana con toda su artillería de juegos, globos, caramelos, pinturitas y cuadernos. Todo era comprado con su sueldo para llevarle a los niños ya que trabajaba, había entrado en la Facultad de Psicología y acompañaba a los abuelos en toda las actividades que su tiempo se lo permitía. Mucho sacrificio físico y económico, pero lo hacía. Como no vivía en Rosario tenía un pasaje costoso, sus elementos de trabajo y el corto tiempo que le iba quedando lo hicieron desistir de continuar. Quería destacar estos detalles porque quiero contar que esta clase de jóvenes son los que nos llenan de orgullo, que son la clase de jóvenes que nos enseñan que todo se hace con voluntad, tenacidad y amor. El 19 de mayo pasado Esteban recibió su título de psicólogo, y es un orgullo para estos abuelos que este joven pasó por las filas de la entidad llevando nuestra insignia. Hoy mi corazón rebosa de alegría porque este joven nos demostró que todo si se quiere, se puede. Felicitaciones en nombre de todos los abuelos.

Martha Chimento