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Un informe revela que la contaminación mató cientos de peces en el Ludueña

Lo hizo la Secretaría de Medio Ambiente provincial, que catalogó como "muy leve" una masiva mortandad que se dio en noviembre.  

Miércoles 02 de Enero de 2013

El aumento de la temperatura del agua, la acumulación de carga orgánica y la contaminación causada por desechos domiciliarios de basura en el arroyo Ludueña fueron las causas de la mortandad de peces detectada el 8 de noviembre pasado, cuando cientos de ejemplares muertos aparecieron flotando en islotes en la desembocadura de barrio Arroyito.

Esa conclusión surge de un informe de la Secretaría de Medio Ambiente de la provincia, que catalogó al episodio como "muy leve" y de causa similar al ocurrido un año atrás por el aumento de materia fecal en ese curso de agua.

El dato renovó el planteo de ecologistas, para quienes la periódica mortandad de peces (dos o tres veces al año) obedece no sólo al cambio climático (aumento de las lluvias y de la temperatura del agua) sino a la contaminación por actividades industriales en el curso de agua, descargas cloacales, de agroquímicos y fertilizantes y la acumulación de basura.

La última aparición de peces muertos fue detectada por los vecinos sobre el final del entubamiento del arroyo, frente al shopping Portal Rosario, donde el aire se tornó irrespirable a principios de noviembre. "La contaminación es terrible y los olores nauseabundos son comunes los días de mucho calor", se quejaron.

La investigación de ese incidente quedó a cargo del departamento de Gestión y Conservación Ictiofauna de la provincia. Según un informe de esa dependencia, el equipo técnico contactó a vecinos, guarderías náuticas, pescadores y comerciantes que confirmaron que "no se habían registrado acciones fuera de las habituales en ese sector".

Luego extrajeron muestras de peces, que según el reporte salían del entubamiento con síntomas de anoxia (boca muy abierta), cierto grado de descomposición y el cuerpo erosionado por el consumo de las tortugas del lugar. La presunción es que llevaban muertos más de 48 horas.

"El equipo de la Secretaría se aproximó en los cuatro días siguientes al lugar y constató que el número de animales muertos no había aumentado, es decir que se trató de un hecho aislado", planteó el informe. El equipo técnico catalogó la mortandad con grado 1 y 2 (muy leve) en una escala del 1 al 10.

En cuanto a los motivos del fenómeno consignaron una combinación de factores. Por un lado el registro de los primeros calores, con el aumento de la temperatura del agua y menor cantidad de oxígeno. Por otro, la contaminación derivada de la acumulación de carga orgánica en el arroyo y la basura que se amontona "por un uso incorrecto del cauce cuando se arrojan bidones, botellas plásticas, bolsas de residuos y restos domiciliarios". Ante este panorama, "los peces con menor capacidad de adaptación a las nuevas condiciones de temperatura del entorno mueren".

En este sentido, el informe indicó que el incidente puede ser "de causa similar al ocurrido en septiembre de 2010". Entonces los análisis mostraron niveles muy altos de materia fecal y basura en la cercanías de la desembocadura, debido a la descarga clandestina de líquidos cloacales en los conductos pluviales. En esa ocasión, la falta de oxígeno en el agua y la disminución del cauce hicieron imposible la supervivencia de la fauna ictícola.

"La acumulación de materia orgánica y tóxicos es lo que provoca frecuentemente la mortandad de peces, sensibles a la contaminación. Es un tema recurrente, con al menos tres episodios al año", evaluó Gonzalo Gorostarzu, de agrupación Somos Agua. Por eso los grupos ambientalistas reclaman un inventario exhaustivo de industrias, asentamientos y vertidos para diseñar estrategias que eviten los vuelcos contaminantes.

"La principal causa de la muerte de peces es la presencia de materia fecal, que consume el oxígeno del agua en una cuenca con poco caudal. Esto muchas veces se da por conductos clandestinos de cloacas y vertidos de camiones atmosféricos", analizó. Para el ambientalista, un fenómeno asociado es que a la cuenca alta "por la pendiente del terreno ingresan nutrientes artificiales como nitrógeno y fósforo que hacen crecer la población de algas y eso consume oxígeno". A lo que, señaló, se suman los agroquímicos que arrastran las aguas desde los campos de la región. "El desagüe debería ser inocuo y está llegando con contaminantes, por eso una acción inmediata podría ser un relevamiento para saber qué hay en la cuenca", reclamó.

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