Un hijo del líder de Los Monos cayó por el atentado al micro de Newell's
“Guille” Cantero estaba prófugo desde abril por la acción que mató a Walter Cáceres, de 14 años. Lo apresaron en una casa de Baigorria con un arma poderosa y una camioneta de lujo. 

Sábado 31 de Julio de 2010

Lo hallaron en un chalet en construcción, con una onerosa camioneta estacionada al frente, aunque en el juzgado dejó como constancia que su único ingreso son los 300 pesos que recibe semanalmente como changarín. Es Guille Cantero y fue detenido ayer de madrugada en Granadero Baigorria. Fue apuntado como tercero en jerarquía dentro de la banda de Los Monos, de barrio Las Flores, y le atribuyen participación en la emboscada a tiros al micro de Newell’s, en que murió un adolescente en febrero pasado.

  Se llama igual que su padre, Ariel Máximo Cantero, sindicado como líder del grupo antes referido, quien está preso en Coronda desde abril y procesado junto a otras cinco personas por aquel hecho.

  El ahora detenido, quien estaba prófugo, fue mencionado en la causa por ser organizador del fatal atentado: Carlos Fernando Chino Fleitas. Una testigo clave expuso que el Chino vendía droga para el Guille Cantero y usaba uno de sus autos.

  Ayer a mediodía la jueza Raquel Cosgaya esperó a Guille para tomarle indagatoria. Se abstuvo de hablar y quedó detenido.

  La detención del Guille se produjo una semana después de que la Sala II de la Cámara Penal de Rosario avalara los procesamientos dictados por la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya en abril pasado contra seis personas. Pero en ese fallo los camaristas Ramón Ríos, Juvencio Mestres y Adolfo Prunotto Laborde sostuvieron que, si no se incorporan nuevas medidas de pruebas en contra de los procesados, la jueza Cosgaya deberá adoptar una medida que implique que los acusados no lleguen al juicio oral presos en una cárcel común.

  Por esta última razón los abogados de Guille Cantero presentaron ayer mismo un pedido de libertad contra su cliente.

La caída. El Guille Cantero fue detenido ayer de madrugada por efectivos de la división Judiciales de la Unidad Regional II, a cargo del comisario mayor Hugo Fornero. Los investigadores lo colocan en el tercer escalón de la temida banda de Los Monos por detrás de su papá Ariel Máximo y de su hermano Claudio Ariel, de 26 años, reconocido por el apodo de Pájaro (ver aparte). Este último fue detenido junto a su padre y otras cuatro personas el 30 de marzo tras una docena de allanamientos en los barrios Las Flores y La Granada. Pero tras estar detenido tres semanas fue liberado con falta de mérito. El día de los allanamientos la policía ingresó a la casa del Guille, en el pasaje 516 al 6400, pero no estaba. Esa vez le incautaron un flamante MiniCooper Aston Martin, valuado en 30 mil dólares.

  Ayer a las 3 de la mañana los hombres de Judiciales llegaron hasta el barrio San Miguel, en la zona Oeste de Granadero Baigorria. Llevaban una orden de allanamiento para ingresar a un chalet de Pasco al 1000, entre Suipacha y Charcas, a dos cuadras del cementerio. Cuando los vigilantes ingresaron a la casa en el lugar estaban el Guille junto su pareja y su pequeña hija. No hubo resistencia. En la casa se incautó una pistola marca Bersa mini Thunder calibre 9 milímetros y una camioneta Toyota Hilux modelo 2010 negra.

  La casa allanada está a nombre de la pareja del Guille y la Hilux a nombre del segundo hijo del Ariel Cantero. “El Guille había adoptado un bajo perfil. En el lugar se secuestró documental “vital para la causa”, como explicó la fuente, entre las que había documentación de propiedades y automóviles.

  Para llegar hasta Cantero los pesquisas realizaron un trabajo hormiga con cruces de llamadas telefónicas y datos de informantes callejeros.

Expediente caliente. La causa abierta por el asesinato a balazos de Walter Cáceres fue compleja y se destrabó a partir de una declaración realizada por una mujer de 19 años. Este engranaje clave en la investigación llegó hasta la jueza Roxana Bernardelli y aportó datos que permitieron empezar a desenrollar la madeja. Así no sólo se motorizó la causa Cáceres sino que se además se inició un expediente en la Justicia Federal por narcotráfico involucrando a los Canteros. Nunca hasta ese momento, cuando la mujer fue a denunciar a los tribunales provinciales a mediados de febrero, el apellido Canteros, los nombres y apodos de esa familia, pesos pesados en los arrabales rosarinos, estuvieron tan expuestos.

  Esta primera etapa de la causa llegó a la conclusión que existió un atentado con propósito homicida cuyas piezas principales son Ariel Cantero y Walter Fleitas. El obrar doloso de ambos se dirigió “inequívocamente” a dar muerte a Diego Panadero Ochoa, sindicado como el jefe de la barra brava de Ñuls. Que Fleitas era un soldado de los Cantero con vínculos acreditados. Contaba con armas de fuego o con la capacidad de obtenerlas. Y que vendía drogas para el Guille.

El objetivo. La eliminación de Ochoa era un propósito presunto de Cantero por una cuestión de enemistad entre ambos. Según el planteo juidicial Cantero tenía por seguro que por la acción criminal contra el Panadero todas las sospechas se posarían sobre Roberto Pimpi Camino quien mantenía una rivalidad manifiesta con Ochoa. Y como Cantero estaba enemistado con Camino le resultaba una idea atractiva que Pimpi quedara en aprietos. Roberto Pimpi Camino fue asesinado en plena pesquisa, el 19 de marzo último, 43 días después del crimen de Cáceres.

  En su declaración, prolongada y asombrosa, la testigo contó los pormenores de la organización y el ataque. Indicó que el Chino se movía en un BMW del Guille y también resaltó que en otra charla a Fleitas le habían ofrecido diez mil pesos “para matar al Panadero Ochoa”.

  Desde aquel día la muchacha quedó bajo el amparo de un programa de protección de testigos del Ministerio de Justicia. Su relato derivó en allanamientos donde se secuestraron aparatos Nextel que en sus agendas conectaban a los miembros de la familia Cantero con los de la familia de Fleita. Los datos extraídos de los teléfonos corroboran, para la jueza, tales dichos y fueron expuestos en el fallo de procesamiento contra seis personas, ratificado por la Cámara Penal.