Un hecho de gran conmoción pública

Domingo 18 de Enero de 2009

Que fue condenado sin pruebas suficientes. Que no está comprobado que fuera el autor material del crimen de Juan Carlos Aldana. Y que tampoco se demostró que al taxista le dispararon para robarle. Con esos argumentos la abogada Susana Zulkarneinuff cuestionó la condena impuesta a David Ramón Abregó por el crimen del 15 de septiembre de 2003.

Juan Carlos Aldana tenía 35 años y tres hijos. Trabajaba para la empresa de radiotaxis Sur. Esa madrugada levantó a tres jóvenes que salían de bailar del boliche La Diosa. Eran Toca y dos chicos de 17 años: Carolina, quien se acomodó con él en el asiento trasero, y David, que se sentó adelante. El chofer los llevó a Garzón y Vélez Sarfield.

Abregó fue acusado en base a los testimonios de los menores que lo acompañaban. David dijo que Toca y Carolina habían hablado de asaltar al chofer antes de subir. Los dos dijeron que se bajaron antes del auto y que luego escucharon el disparo. Abregó fue condenado en base a esos dichos, pero su abogada remarca que fueron contradictorios. Para los jueces, el chofer intentó resistir un asalto con un baritón y recibió un disparo a través del cabezal del asiento. La bala le ingresó por la sien derecha y el auto siguió hasta chocar contra una casa.

En el auto se encontraron 5 pesos dentro de una biblia caída a los pies del chofer y un portamonedas vacío. De eso, para los jueces, se desprende que fue asaltado. Por eso se interpretó que Aldana fue asesinado para ocultar o concretar un robo. Su muerte provocó una enérgica reacción por parte de taxistas rosarinos, que se movilizaron por el caso y reclamaron duras sanciones para Abregó luego de que el joven se escapara de la comisaría 13ª nueve días antes de la condena, para ser recapturado a los pocos días.

Para la abogada no se probó que Toca fuera quien disparó, ni que el tiro haya sido intencional o con propósito de robo. Entendió que la condena buscó satisfacer a una "pequeña porción de la opinión pública. Las condenas duras generan aplausos entre los afectados, pero no es lo justo ni lo que corresponde".