Jueves 01 de Noviembre de 2012
Muchas veces leemos en estas columnas que afiliados a obras sociales se quejan porque los audífonos que les dan no son de buena calidad, o porque tienen que hacer largas colas en sanatorios o en las mismas sedes de las obras sociales. Esta vez es todo lo contrario. Quiero agradecer a Osecac que me reconoció el ciento por ciento del costo de un elemento no convencional para una cirujía reconstructiva que tengo que realizarme en una de mis cuerdas vocales. Tras una operación de tiroides perdí gran parte de mi voz, lo que me provoca dificultades para comunicarme y hacerme entender. Con esta intervención quizás recupere algo de mi voz y ya no me ahogue al alimentarme. Pero más allá de los resultados, gracias a la obra social por contemplar mi caso y especialmente a dos "ángeles" que trabajan en el primer piso del edificio de calle Corrientes: María Paula y Beatriz. Ellas, al igual que todos los que allí trabajan, con su paciencia, esmero y dedicación supieron encontrar los atajos necesarios para sortear los difíciles caminos que a veces nos pone la burocracia. Hoy, aún no tengo voz, pero sí puedo escribir y decirles, a todos, muchas gracias.
Sunilda Sánchez