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Un golpe preciso en una peluquería del macrocentro

El auto negro en el que se movían quedó estacionado con un cómplice al volante. Risueños y despreocupados, fueron hacia el último departamento, donde funciona una peluquería.

Sábado 29 de Marzo de 2014

Tres hombres llegaron a las 8 de la mañana de ayer y, como si fueran vecinos, abrieron con llave la puerta de un pasillo de Pueyrredón al 1100. El auto negro en el que se movían quedó estacionado con un cómplice al volante. Risueños y despreocupados, fueron hacia el último departamento, donde funciona una peluquería. "Venimos por la plata grande", dijeron en relación a una caja fuerte que nunca encontraron. Cuando un llamado de celular los alertó de que llegaba la policía, tenían un botín de 6 mil pesos, celulares y seis relojes, uno de ellos un Rolex. Huyeron por los techos y dos ellos fueron capturados por la policía.

Los ladrones habían desplegado un prolijo "trabajo" de inteligencia. Sabían los movimientos desus víctimas y tenían las llaves (tipo Acytra) de las cuatro puertas que separan la vereda del departamento de planta alta en el que, además de la casa, funciona una peluquería desde hace 20 años. "Ya sabemos que tu marido se fue, así que decinos dónde tenés la plata", le dijo uno de los maleantes a Sonia, la peluquera, mientras la encañonaba. "Y vos quedate tranquila, porque sos clienta", le ordenó a Stella, que estaba por hacerse los claritos. Para ese momento ya tenían retenida a una vecina que reside en la planta baja.

Robo medido. Stella vive con Jorge y su hija en el departamento del fondo. Nada allí hace referencia a que en el pasillo funciona una peluquería. "Mi esposa trabaja con clientas que van desde los 40 a los 70 años y vienen desde hace mucho. Nadie llega a la puerta sin haber solicitado un turno", comentó Jorge. Los ladrones sabían todos los movimientos de la casa, a qué hora el hombre llevaba a su hija a la escuela y seguía viaje a su trabajo, y que la primera clienta llegaba a las 8.

Poco después de esa hora un auto se estacionó frente al pasillo y tres hombres bajaron, cruzaron la calle y abrieron la puerta con las llaves que llevaban. Los vecinos no les prestaron atención. Después franquearon aberturas hasta llegar a la peluquería de Stella.

Con precintos plásticos maniataron a la peluquera y a la clienta mientras controlaban a la vecina de abajo. "Estimo que estuvieron unos quince minutos", indicó Jorge.

En ese tiempo algo falló para los maleantes. Un vecino escuchó los ladridos del perro, los gritos de la vecina y llamó al 911. Entonces sonó el celular de uno de los ladrones, quien fue advertido por quien quedó de campana de que llegaba la policía. Así fue que el auto negro desapareció al arribo de los patrulleros.

"Los ladrones treparon por una reja del lavadero y se arrojaron a la medianera. Mi esposa me contó que parecían gatos trepando", recordó Jorge. El trío llegó a los fondos de una casa abandonada y a un instituto quiropráctico que tienen ingresos por calle Rodríguez. "Un vecino hizo sonar una alarma y los tipos comenzaron a escapar por los techos. Cuando huían, los vieron otros vecinos que llamaron al 911", rememoró una doña de la cuadra.

"La policía llegó rápido y alcanzó a dos en Rodríguez y Mendoza. No hubo disparos, ni resistencia. Los choros se tiraron al piso y los agarraron. Tenían todo lo que habían robado", agregó otra vecina.

Los ladrones fueron identificados como Eduardo Antonio M., de 31 años, residente en abrrio Godoy y con antecedentes penales; y Carlos Damián R., de 30 años y domicilio en barrio Plata. Los detenidos llevaban alrededor de 3.300 pesos y los seis relojes robados. También les incautaron un manojo con llaves. El tercer ladrón y el que esperaba en el auto negro, se mantienen prófugos. El caso es investigado por la seccional 6ª y la Fiscalía de Flagrancia y Turno.

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