¿Un golpe a la identidad alemana?
El culto al éxito, la confianza en una tecnología infalible y la defensa del derecho a la privacidad son algunos de los rasgos que Alemania exhibe con orgullo. ¿Se estrellaron ahora junto con el avión de Germanwings?

Martes 07 de Abril de 2015

El culto al éxito, la confianza en una tecnología infalible y la defensa del derecho a la privacidad son algunos de los rasgos que Alemania exhibe con orgullo. ¿Se estrellaron ahora junto con el avión de Germanwings?

Es la incómoda hipótesis que sugirió el diario estadounidense The Washington Post al observar que, en contra de lo esperable, no hubo en Alemania una ola de indignación pública contra el copiloto ni contra Lufthansa, matriz de Germanwings.

"La razón podría ser que el accidente está cuestionando de pronto algunos de los principios fundamentales de la vida alemana", especuló el diario.

El debate se centra sobre las rígidas normas alemanas de protección de datos personales y privacidad, que la primera potencia europea cultivó como un preciado bien tras las traumáticas experiencias del totalitarismo nazi y de la Alemania comunista (RDA).

Los críticos creen que ese marco permitió al copiloto de Germanwings sortear todos los controles y ponerse al mando de un avión con 150 personas pese a tener antecedentes depresivos, estar en tratamiento y haber buscado información sobre suicidios antes de volar.

"Eso sólo puede decirlo quien no tiene idea del tema", respondió sin embargo el sindicato de pilotos alemán (VC). También los médicos coincidieron en que el secreto profesional no es el problema, sino la solución: un paciente expuesto podría rehuir el tratamiento.

Más controvertido es otro principio de la cultura alemana sacudido por el accidente: "Los titanes de su industria no cometen errores".

La potencia industrial alemana se apoya en su fama de infalible y precisa. Los artículos estadounidenses tuvieron eco en Alemania, donde el semanario Der Spiegel los usó como trampolín para profundizar aun más en los efectos de la catástrofe y apuntar otro rasgo de la sociedad alemana: la presión por el éxito.Reflexionar sobre las lecciones de una tragedia es, a fin de cuentas, otro rasgo de la identidad alemana que también explica el desconcierto de los estadounidenses.