Viernes 19 de Diciembre de 2008
Días atrás concurrí a una zapatería de dama, ubicada en Córdoba al 900, vereda de los impares, para reclamar por un calzado comprado hace un año, con poco uso y que había perdido su fortaleza en el talón, algo así como contrafuerte vencido. Al ser un zapato bajo, además de dificultarme la caminata, al rozar contra el piso se arruinaba el cuero. Me presenté con la caja y bolsa correspondiente pero sin el ticket que ya no conservaba. La persona, dueño o empleado, que me atendió, observó, escuchó mi relato, se ausentó por un momento y regresó con un par nuevo. Desacostumbrada a este tipo de atenciones, aunque debieran ser normales, le di mil gracias. No obstante me pareció insuficiente y decidí publicitar esta valorada actitud del comerciante, que hace tiempo no se estila más, pero que indica que no todo está perdido.
A. Pesenti, LC 5.988.185