Lunes 17 de Mayo de 2010
El pasado jueves 7 de mayo, alrededor de las 19, los que transitábamos por la esquina de Sarmiento y San Lorenzo vivimos una situación lamentable. Un hombre de unos 75 años acababa de ser atropellado por un colectivo y se encontraba lastimado en una de sus piernas, con abundante pérdida de sangre. Las primeras personas que lo auxiliaron entraron al local de una conocida cadena de librerías ubicada en esa esquina, solicitando a la encargada una silla para el accidentado o si podía sentarse en la puerta. La encargada, previa consulta telefónica, le negó esta posibilidad debido a que, según ella, el dueño no permite utilizar las sillas y que tampoco estaba autorizada a permitir que se siente en la puerta del local. Ante la negativa tuvimos que ir un comercio ubicado enfrente de la librería a pedir una silla, la cual fue cedida rápidamente y sin reparos. Creo que la actitud de la encargada y del dueño de la librería fue inhumana y deleznable, y que deberían sancionarse este tipo de comportamientos.
María Julia Martínez, julika@argentina.com