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Un flash contemporáneo

Cualquier cosa se puede lograr en esta vida, menos tener la casa propia. Y ese será el objetivo de Marina, la protagonista de "El exterminador de caballos", quien para conseguir su departamento...

Jueves 04 de Abril de 2013

Cualquier cosa se puede lograr en esta vida, menos tener la casa propia. Y ese será el objetivo de Marina, la protagonista de "El exterminador de caballos", quien para conseguir su departamento, llegará a límites inimaginables. La obra protagonizada por Marina Lorenzo, Juan Pablo Biselli, Lumila Palavecino y Luciano Matricardi y cuya dramaturgia y dirección están a cargo del reconocido escritor rosarino Sebastián Villar Rojas, se estrena este sábado a las 20.30 en Cultural de Abajo (Entre Ríos 599) y estará en escena todos los sábados de abril, mayo y junio.

CALIDOSCOPIO DE LA CONTEMPORANEIDAD. "El exterminador de caballos" es, quizás, la obra más ambiciosa que he intentado escribir hasta el momento", confiesa Villa Rojas. El grupo de dramaturgos británicos "In your face", perteneciente al teatro punk rebelde y antisistémico que hablaba de las cosas que estaban mal en la década del noventa en Londres, fue el disparador para que el director Villar Rojas aborde las problemáticas de la Rosario de hoy. En esta obra cohabitan todos los conflictos contemporáneas que atraviesan las sociedades del tercer mundo, desde la droga hasta la pérdida de la capacidad de amar o la lucha por sobrevivir en un mundo material que cada vez ofrece más frivolidades al tiempo que vuelve lo vital inalcanzable. Según su director, se trata de una "tragicomedia con elementos de thriller y contiene muchas referencias de cine como de "Terminator II" hasta de "The Truman Show". Marina y Rafael son una pareja que trata de salir adelante en una Rosario contemporánea pero arrastran traumas del pasado que obstaculizan su realización como pareja y como seres humanos. "La obsesión de Marina es comprarse un departamento y dejar de alquilar, pero por el boom inmobiliario y su situación de desempleada, se le hace imposible. Rafael, es un coleccionista obsesivo de objetos de los 90, con una teoría armada de que en algún momento, los 90 se van a volver a poner de moda y va a poder vender sus paletas de paddle y sus vhs a precios exorbitantes", explica Villar Rojas. "Es una parodia de las personas que tienen proyectos delirantes para salvarse de su realidad crítica, al mejor estilo de Erdosain, el personaje de "Los siete locos" de Roberto Arlt, que piensa que un megaproyecto va a cambiar su triste realidad a 180 grados".

INSTINTO ANIMAL. Con respecto al llamativo nombre de la obra, Villa Rojas explica que en el espectáculo aparece una pastilla del amor eterno, llamada comercialmente "El estimulador de caballos", que viene a ser una parodia del viagra. "Hablar sobre un estimulador de caballos hace referencia al instinto animal, la virilidad, la reproducción, los machos y las yeguas. Parece una pastilla más de veterinaria que para seres humanos. Pero realmente «El estimulador de...» se trata de un fármaco que cuando lo tomás, hace que te enamores de la persona que estés mirando a los ojos, y para siempre. Decidí que la obra se llame «El Exterminador de caballos» porque la pastilla causa más daño que los beneficios que trae. Mi idea era hacer una obra que tenga un final muy shokeante con distintas líneas argumentales", explica Villa Rojas quien además tiene en cartel la obra "230001" en Cultural de Abajo.

FLUIDEZ IMPARABLE. "La temática de la pastilla del amor eterno me surge de pensar en la constante fluidez de los sentimientos, de la teoría del «amor líquido» de Zygmunt Bauman, en cómo parar esto que causa tanto dolor porque ni siquiera la persona que lo está sientiendo lo puede controlar conscientemente y que tiene que ver con cuestiones del inconsciente y que hace que todo fluya y no pueda sostenerse un vínculo afectivo a lo largo del tiempo. Quizá era algo que estaba presente en otras generaciones pero la nuestra es más liberal y se le da más importancia a los sentimientos, por ende, pueden fluir con más libertad y se hace muy dificultoso construir una familia. La gente cambia de pareja todos los meses y eso genera una especie de iatrogenia, ya que la libertad soluciona muchos problemas pero al mismo tiempo genera otros que intento abordar con la pastilla del amor eterno. Cuando la gente se provoca dolor a sí misma y a otros, la única solución al problema de la contemporaneidad, la fluidez de los sentimientos, es crear una pastilla que solidifique el amor", destaca Villar Rojas. Una solución fácil que encaja perfecto con la inmediatez de los tiempos. Pero habrá que ver qué contraindicaciones malignas trae. "No vaya a ser que cuando se tome estés mirando una mesita ratona", concluye el director adelantando lo que será una "tragicomedia contemporánea con piso realista y giros a la fantaciencia".

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