Domingo 10 de Mayo de 2009
Días pasados se publicó en esta sección una carta que envié, titulada "Tiempos violentos". Hoy tengo el agrado de leer la noticia de una jueza, Gabriela Sansó, quien en lugar de condenar, ordena a un menor delincuente terminar la escuela primaria y conseguir un trabajo. Con gran beneplácito, puedo comprobar que de a poco estamos entendiendo que sólo con educación, trabajo y justicia, podremos salir adelante. De nada sirven los castigos ejemplares. Lo único válido para generar buenos ciudadanos es una buena base desde la niñez e igualdad de oportunidades para todos. Mis calurosas felicitaciones, entonces, para la jueza Gabriela Sansó. Y mis más fervientes deseos de que sigan apareciendo funcionarios así.
Luz Fernández
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