Un eterno agradecimiento
El martes 13 hizo un mes que nuestro pequeño Santino no está con nosotros; tuvo que pasar todo este tiempo hasta que me sintiera con fuerzas para escribir estas líneas.

Domingo 18 de Noviembre de 2012

El martes 13 hizo un mes que nuestro pequeño Santino no está con nosotros; tuvo que pasar todo este tiempo hasta que me sintiera con fuerzas para escribir estas líneas. Santi nació el 3 de octubre y al día siguiente le detectaron una cardiopatía congénita llamada TGV (transposición de los grandes vasos): Esta patología sólo podía ser tratada en Buenos Aires, donde lo tendrían que operar. Desde el momento que se le detecta la enfermedad todo en nuestras vidas cambió para siempre pero en el peor momento nos cruzamos con gente increíble que estuvo a nuestro lado para ayudarnos en todo lo necesario para que ese traslado se pueda hacer lo más rápido posible. Por esto queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento al equipo de profesionales médicos, enfermeras y personal administrativo que trabaja en el Sanatorio de la Mujer; a mi obstetra doctor Juan Manuel Nardín, quien estuvo todo el tiempo apoyando, conteniendo y ayudándonos en todo, al personal del Servicio de Neonatología; a la doctora Paola Jacobi, cardióloga infantil, quien se ocupó y se preocupó por nuestro bebé no sólo cuando estuvo internado en Rosario sino cuando estuvimos en Buenos Aires; al jefe del servicio quien, a pesar de lo duro que podría ser, me explicó con todos los detalles la gravedad de la situación; a Laura, administrativa del servicio, quien nos dio una mano enorme para hacer todas las gestiones con nuestra obra social; a la doctora Paula, neonatóloga del sanatorio, quien no sólo estuvo con nuestro bebé en Rosario, sino que fue quien lo acompañó y cuidó durante nuestro viaje en ambulancia a Buenos Aires, de no ser por ella ese traslado no se hubiese podido realizar, además de mantenerse en contacto conmigo durante mi estadía allá para saber como seguía Santi y de tener palabras de apoyo en todo momento. También queríamos agradecer al personal del Iapos quienes nos ayudaron a poder realizar todas las gestiones necesarias para que ese traslado se pudiera hacer el mismo día en que fue detectada la patología; al personal del Sies, que fueron los que realizaron el traslado al Intituto Cardiovascular Infantil de Buenos Aires y, obviamente, a los profesionales del Instituto que cuidaron, atendieron y operaron el corazoncito de nuestro bebé. Todos los esfuerzos posible fueron realizados, toda esta gente increíble hizo lo imposible por ayudarnos pero el corazoncito de nuestro bebé no pudo resistir más y el 13 de octubre dejó de funcionar. Un dolor enorme nos acompañará siempre pero el agradecimiento infinito a todos ellos es algo que necesitábamos expresar porque no todos los días nos cruzamos con gente así.

Fernanda Albarracín