Miércoles 20 de Marzo de 2013
A medida que avanzan los días, el estilo del Papa Francisco revela más contrastes con Benedicto XVI, en un evidente cambio respecto a la forma en que su predecesor, ahora retirado, condujo el pontificado.
El entusiasmo que el ex cardenal Jorge Bergoglio ha generado entre los católicos al dirigirse a los fieles como si fuera un sacerdote de parroquia más que un monarca papal revela un anhelo por un líder de la Iglesia que no ha sido visto desde Juan Pablo II.
Seis días es un lapso corto para evaluar el nuevo papado, pero la aprobación de Francisco indica que se acerca más a lo que muchos católicos esperan en un Papa.
"Bergoglio representa el camino que no se tomó hace ocho años", dijo el teólogo italiano Massimo Faggioli, profesor de la Universidad de Santo Tomas en Mineápolis. "Benedicto es un gran teólogo, pero ser Papa no es básicamente ser teólogo. La historia lo verá como alguien que mostró un lado particular del Catolicismo, no como un Papa que hablaba por toda la Iglesia", sostuvo.
Enzo Bianchi, jefe del movimiento monástico Bose de Italia, comparó la animada atmósfera de la actualidad con el escenario de tensión en la Iglesia hace apenas unos meses. "Cuando hablábamos de la Iglesia, lo hacíamos sin una sonrisa", escribió el domingo en el diario local La Stampa. "Una vez más podemos ver a la Iglesia con simpatía, restaurar la confianza en una institución que parecía demasiado distanciada y poco merecedora de confianza", aseveró.
Señales. El papado de Benedicto se remontaba a la larga tradición intelectual de la Iglesia, pero la fe también se basa en la emotividad. En lugar de encarnar a un distante catedrático, el nuevo Papa hace declaraciones espontáneas, algo que Benedicto hizo pocas veces.
Francisco, que sólo ha dicho cosas positivas sobre su predecesor, también ha impresionado a los cardenales al dejar de lado el estilo de monarca que caracterizó a Benedicto. Subió a un autobus del Vaticano junto a los prelados en lugar de tomar una limusina tras ser elegido en el cónclave y se sentó en un puesto disponible al azar durante la cena, en lugar de tomar la cabecera de la mesa.
Preocupados porque el mensaje de la Iglesia no estaba calando entre los fieles, los cardenales que escogieron a Francisco dijeron claramente antes del cónclave que era necesario un nuevo enfoque. "El mensaje de Jesús es atractivo, pero puede quedar enterrado en la burocracia de la Iglesia", dijo el reverendo Thomas Reese, jesuita autor del libro "Inside the Vatican" (Dentro del Vaticano).
Poderoso mensaje. El estilo de un Papa no es algo superficial. "La forma en que se presenta envía un poderoso mensaje a los obispos locales", indicó Faggioli.
Benedicto XVI fue elegido en el 2005 parcialmente para garantizar la continuidad tras la muerte de Juan Pablo II y porque parecía ser el más indicado para reformar la Curia, algo que no alcanzó a hacer. En lugar de eso, se concentró en restaurar la tradición católica contra lo que consideraba como reformas demasiado liberales del Concilio Vaticano II (1962-1965). Esto incluyó las vestimentas y el regreso de la misa en latín.
Esto deleitó a una minoría de tradicionalistas en la Iglesia pero dejó a muchos católicos indiferentes, sino hostiles.
Durante unas reuniones previas al cónclave, el entonces cardenal Bergoglio dijo: "No se puede tener al pastor en la montaña y a las ovejas en el valle". Y en sus primeros días como Papa, Francisco dejó claro este mensaje al ignorar repetidamente la pompa del Vaticano, destacando su rol como obispo de Roma y contactándose con los fieles en lo posible, tal como lo hizo el domingo en una misa, cuando se comportó como un sencillo sacerdote de parroquia. Y los católicos comunes parecen responder positivamente.