Un Estado hipócrita
Hace unos días sufrí un robo a mano armada en la vía pública. Realmente, es la primera vez que me sucede esto, y no se lo recomiendo a nadie. Mis amigos y conocidos me daban sus condolencias, y allí descubrí la cantidad de robos que hay en la ciudad de Rosario con esa modalidad...

Martes 17 de Noviembre de 2015

Hace unos días sufrí un robo a mano armada en la vía pública. Realmente, es la primera vez que me sucede esto, y no se lo recomiendo a nadie. Mis amigos y conocidos me daban sus condolencias, y allí descubrí la cantidad de robos que hay en la ciudad de Rosario con esa modalidad, y que no es una "sensación". Sin embargo, lo más increíble fueron los sucesos posteriores al hecho. El primer impacto es que a metros del lugar hay un centro de operaciones de una empresa de seguridad privada. La misma tiene cámaras y un gran despliegue de hombres por todo el barrio. Una persona de cierta edad que salió a mi encuentro porque desde las cámaras debe haber visto lo sucedido, ratificó esto: no hay nadie. Ahí me pregunté qué hace el área de Seguridad provincial que autoriza el funcionamiento de empresas de seguridad privada con sus hombres, la instalación de cámaras en la vía pública y no hay nadie. Más teniendo en cuenta que en la misma esquina robaron a mi mujer y a una hija mía en meses anteriores. El segundo impacto fue cuando días después del robo, una camioneta de la parte vial de la Municipalidad de Rosario estaba sacando fotos en el mismo lugar que me habían asaltado; ahí me di cuenta que es cierto que el Estado, en sus distintos niveles, es un "Estado hipócrita": sólo interesa recaudar. Allí nunca se ve un policía, pero utilizan esta calle de doble mano para tomar fotos de infracciones por exceso de velocidad cuyo valor ronda los 1.500 pesos. El siguiente suceso fue cuando tuve que sacar nuevamente el carné de conducir que había obtenido hace unos meses, y pagarlo porque no se hace cargo si lo roban, pese la insistencia de la empleada por hablar de extravío, en vez de robo. Obvio, que la excusa es que ahora es nacional. Esto no terminó allí, la denuncia de chequeras fue el colofón: mientras que las del banco privado no tuve inconvenientes, la del Banco de la Nación Argentina pese a la excelente atención de la contadora, estuve varias horas en una sucursal. La diferencia entre extravío y robo a mano armada: ninguna. Es cierto lo que leí hace un tiempo en un artículo de este diario sobre el Estado hipócrita, yo agrego que es en sus tres niveles. En realidad no es el Estado, que es un instrumento y que por lo tanto no es ni bueno ni malo. Es su clase dirigente que lo único que quiere es facturar, mientras que modifican los códigos para que no se les puedan reclamar las obligaciones que tiene como consecuencia de sus funciones.

Fernando Sotz / DNI 16.076.624