Un estadista ejemplar
El presidente uruguayo adopta actitudes ejemplificadoras. Se animó a decirles "suplantables" a sus empleados nacionales y recordarles que su función es la de servir al pueblo, no servirse de él.

Martes 10 de Agosto de 2010

El presidente uruguayo adopta actitudes ejemplificadoras. Se animó a decirles "suplantables" a sus empleados nacionales y recordarles que su función es la de servir al pueblo, no servirse de él. Cuanta verdad encierran las palabras de este hombre severamente enfermo tras su prolongada reclusión y nacida de su valentía, madurez y filosofía de vida. Es una persona totalmente informal que busca el bajo perfil y al que lo material no le quita el sueño. Antes de asumir concentró a centenares de inversores para ofrecerles seguridad jurídica si se decidían a ayudar a su país. Puede desplazarse tranquilamente entre sus ciudadanos sin temer por su seguridad. Abraza el culto de la amistad con el resto de los países. Deja actuar libremente a los órganos legislativos uruguayos sin amenazas, falsas promesas o gestos autoritarios. Cuánto bien nos haría encontrar entre nuestros políticos, legisladores y autoridades algún personaje que se asemeje a este singular mandatario. Alguien que nos inspire confianza, respete a su investidura, diga de frente lo que tenga que decir y no asuma permanentemente posturas en primera persona. Ese hallazgo provocaría un vuelco positivo en nuestro pensamiento respecto a quienes nos gobiernan. El resultado sería altamente beneficioso para la sociedad argentina toda.

Rubén Mario Baremberg, rubenbaremberg@express.com.ar