Un equipo que se sabrá paso a paso
Mauro Formica hizo fútbol reducido y podría ir al banco. Ignacio Scocco está muy complicado, pero todavía no lo descartan. Ya se vive el clásico.

Miércoles 09 de Septiembre de 2015

El entrenamiento leproso de ayer por la mañana en Bella Vista entregó algunos puntos a tener en cuenta de cara al trascendental clásico del domingo en el Gigante. Varios nombres propios fueron los protagonistas de una práctica pero especular sobre un equipo titular aún es prematuro, incluso hasta casi una utopía debido a todas las variables tácticas y referidas a la recuperación física de jugadores clave. Así Lucas Bernardi le dará forma a la alineación principal a medida que transcurran los días. Demás está decir que el cobarde atentado que sufrió la familia de Maximiliano Rodríguez (ver aparte) motivó que ayer la Fiera tenga licencia para estar junto a sus seres queridos. Y también hubo novedades respecto a Mauro Formica y los lesionados: Ignacio Scocco y Víctor Figueroa.
  Desde lo estrictamente futbolístico hubo trabajos tácticos con pelota y la grata noticia para los rojinegros es que se movió con absoluta normalidad y estuvo muy participativo Mauro Formica, que está superando una sinovitis de rodilla. La idea del cuerpo médico y técnico es analizarlo en el día a día y ver si puede sumar minutos de fútbol en el ensayo del jueves para definir si estará disponible para jugar ante Central. Demás está decir que si todo marcha sobre ruedas lo más optimista sería que el Gato pueda ocupar al menos un lugar en el banco de suplentes, debido a lo que anticipó el propio DT sobre que no iba a adelantar los tiempos de rehabilitación del jugador, que necesita ir sumando ritmo de juego de manera paulatina para no retroceder de la lesión.
  Formica ayer estuvo afilado en la práctica, con muchas ganas y jugó a full el partido de fútbol en espacios reducidos, y a simple vista se lo notó activo y sin reminiscencias de la lesión. Igual habrá que ver cómo sigue en la semana y si puede superar con éxito la exigencia de la práctica de fútbol.
  Claro que también el foco está depositado en dos futbolistas experimentados del plantel. Ambos con diagnóstico de ruptura microfibrilar, Ignacio Scocco (posterior izquierdo) y Víctor Figueroa (sóleo derecho). Son lesiones complicadas y que suelen demandar al menos un par de semanas de recuperación, pero el domingo hay un compromiso especial en todo sentido y por ello el cuerpo médico insiste en que aún no están descartados para el derby. Está claro que hoy están más afuera que adentro, pero quieren aguardar la evolución diaria, monitorear si toleran la exigencia física y luego entre médico y cuerpo técnico tomarán la determinación sobre sus presencias.
  Estaría más complicado Figueroa, que ayer no salió del gimnasio, mientras que Scocco ingresó unos minutos a la cancha principal, dialogó con Bernardi, aunque está claro que ni se puso los botines.
  Por ello, Scocco en especial hará lo imposible para llegar, aunque corre una carrera contrarreloj y su presencia en el Gigante, al menos como suplente, a esta altura tiene escasas chances de consumarse. Entre jueves y viernes se conocerá si ambos jugadores pueden ser tenidos en cuenta.
  En la práctica de ayer el Cabezón Bernardello salió un rato antes del ejercicio, pero no hubo ningún signo extraño de alguna molestia física e incluso es uno de los jugadores que tiene chances de jugar ante el Canalla, por su experiencia y temperamento. En este rubro hay que poner también a Diego Mateo, otro soldado de mil batallas con la camiseta leprosa. Y, en otro orden, Oscar Ustari superó una molestia en la rodilla y fue exigido.
  Bernardi tiene una semana de trabajo de pizarrón y, a la vez, estará muy atento a las noticias que reciba del médico. La buena es que desde hoy tendrá otro delantero: Lucas Boyé.

Cobarde intimidación a la Fiera Rodríguez

Una locura. ¿Y van? Rosario amaneció con la cobarde agresión que recibió en la madrugada de ayer Maximiliano Rodríguez (ver sección Policiales). En especial porque tocaron un punto más que sensible en los afectos de la Fiera, la casa de sus abuelos, el lugar donde aprendió a patear la pelota para llegar a convertirse en un jugador de selección, con tres mundiales en el lomo y campeón con la camiseta leprosa.
  No es la primera vez que Maxi es víctima de delincuentes anónimos. Anoche balearon el portón de la casa en la que descansaba su abuela, en un acto repudiable y cobarde por donde se lo mire. Un episodio tristísimo que nada tiene que ver con el fútbol ni con el verdadero clásico entre leprosos y canallas. Otro lunar de violencia que mancha la máxima fiesta de la ciudad. Y lamentablemente se está muy lejos de asegurar que esta será la última piedra que lancen los intolerantes a lugares o personajes ligados con los clubes.
  Por eso Maxi ayer por la mañana fue licenciado para que su cabeza y su corazón estuvieran donde debían estar, junto a los afectos, en la cuestión humana, que siempre trasciende a patear una pelota.
  Seguramente la Fiera hoy se reincorporará al grupo para afrontar el clásico del domingo. Por más experiencia y rodaje que tenga un jugador, jamás estará preparado para ser víctima de este tipo de intimidaciones. ¿Y qué hará Maxi en el futuro? Interrogante para más adelante.
  Muchos no entienden que el fútbol es un juego, se gana y se pierde, y por supuesto que es doloroso no ganar y hasta es lógico algún reproche, pero cuando se cruza la barrera de la violencia y el mensaje es con un arma de fuego, no hay forma de construir nada.