Un encuentro de dos culturas
Accedieron a mi invitación con humildad pero con convicción y alegría. Llegaron a la escuela que dirijo casi pidiendo permiso, sin entender claramente hasta ese momento que eran nuestros homenajeados.

Martes 27 de Octubre de 2009

Accedieron a mi invitación con humildad pero con convicción y alegría. Llegaron a la escuela que dirijo casi pidiendo permiso, sin entender claramente hasta ese momento que eran nuestros homenajeados. Nuestros alumnos habían preparado el salón de actos para la ocasión, con carteles de bienvenida. Sabíamos que no estábamos festejando el "Día de la Raza" como aún cuestionablemente figura en el calendario escolar, sino que esta vez recordaríamos el 12 de octubre de un modo distinto, homenajeando como corresponde a descendientes de los pueblos originarios, a nuestros hermanos de la comunidad Toba, que como tantos otros pueblos nativos de estas tierras fueron desplazados por la fuerza por los conquistadores y desde entonces han sufrido toda suerte de atropellos e injustas discriminaciones y olvidos. Esta vez ellos eran los homenajeados y así se lo hicieron saber tanto los docentes responsables del acto como toda la comunidad educativa del Instituto Nº 9045 "Zona Oeste" que tengo el orgullo de dirigir. Vino Ernesto Talero, referente de la comunidad Toba con parte de sus compañeras y un grupo de baile integrado por niñas y niños que nos regalaron sus danzas y canciones nativas. Fue un encuentro de dos culturas hermoso, con amor y respeto mutuo, como debería haber sido hace cinco siglos. Al despedirnos, un nieto de Ernesto le decía con una dulzura angelical: "¿Abuelo, cuando volvemos a esta escuela?, me gustó mucho". Ese sin dudas fue el resumen y agradecimiento del justo homenaje recibido. Agradezco una vez más por este medio a Ernesto y sus hermanos de la comunidad Toba y a mis docentes y alumnos por aquel acto emotivo de reconocimiento y respeto con que recibimos a nuestros hermanos de los pueblos originarios. Seguramente, nuestros alumnos tendrán una mirada diferente hacia los mismos, una mirada de hermandad, de amor, de reflexión, de solidaridad y de profundo respeto.

Arístides Ricardo Alvarez, direc9045@gmail.com