Un ejemplo de vida
Soy familiar de Diego Dorta y quiero contar lo que no dijo en su carta del sábado titulada "Me siento capacitado". Tenía 32 años en el momento de su accidente, una familia hermosa y un futuro brillante.

Martes 05 de Mayo de 2009

Soy familiar de Diego Dorta y quiero contar lo que no dijo en su carta del sábado titulada "Me siento capacitado". Tenía 32 años en el momento de su accidente, una familia hermosa y un futuro brillante. Su vida cambió para siempre hace un año. El dice al pasar perdí la vista y mi bebé salió ileso, la verdad es que Diego está irreversiblemente ciego y no puede ver la carita hermosa de su hijo de 14 meses. Al despertarse en terapia después de tres meses no tuvo tiempo de llorar sus pérdidas, comenzó su lucha para recuperarse, capacitarse y volver a trabajar. No quiere inspirar lástima y no habla de su dolor y lucha diaria para adaptarse a un mundo nuevo, se aferra a sus familiares, cuida a su hijo y espera educarlo y darle todo lo que soñaban con su mujer. Es un ejemplo de vida y fortaleza, y hoy una empresa sin ninguna sensibilidad ni conciencia social le dice: Señor, no tenemos trabajo para un ciego, sin siquiera darle la oportunidad de probarlo y pretenden que se jubile por invalidez. Diego no está invalidado para trabajar, tiene una discapacidad y por eso no aceptará que el Estado lo mantenga, él puede y quiere trabajar. Sólo pide una oportunidad.

Silvia Calligaris, LC 5.134.097