Viernes 05 de Julio de 2013
Creo que la educación es fundamental en la vida de los pueblos. No es fácil y se requiere que los gobiernos, los intendentes, den apoyo a los proyectos de alfabetización. Cuando leí en La Capital (10 de junio de 2013, página 4), el título "Se gradúan 440 rosarinos que aprendieron a leer y escribir" me emocioné, recordando mi paso por la docencia en el Instituto F. F. Bernasconi, en el barrio de Parque Patricios, Capital Federal, donde fui maestro suplente en la nocturna, mientras estudiaba en la Escuela Nacional de Náutica "M. Belgrano". La cara de mis alumnos ahora la veo reflejada en los alumnos que se recibieron y pudieron demostrar que habían dejado de ser analfabetos y escribir una carta para agradecer la enseñanza que les permitió leer y escribir. Muchos de los que aprobaron pudieron obtener el carné de conductor (prohibido a los analfabetos). Cuenta la nota del diario que Angélica, de 60 años, le contaba al periodista: "Sabe qué vergüenza da no saber leer ni escribir y preguntar, ¿don, qué calle es ésta?". Pero con ánimo de aprender se anotó en el "Centro Comunitario Corazones Alegres", de pasaje Gandhi 5926 (barrio Ludueña) y se recibió con otros compañeros analfabetos. Pero es digno de destacar que la que enseñaba, gratis, era la arquitecta Marta Berestan y otros 87 alfabetizadores, que enseñaban ad honorem a muchos grandes y chicos a leer y escribir. Pero no quiero olvidar que el "Centro Comunitario" es la cocina de Sandra Sotelo, que ofrece además de su casa una copa de leche a los chicos del barrio. La verdad, estas noticias dan paz al espíritu al ver seres que se ocupan de los más desvalidos y son un ejemplo de vida. No sé cómo ni por qué, pero aprendí que las buenas acciones y las malas vuelven del universo multiplicadas. Los buenos premiados, los malos castigados. Felicitaciones al diario La Capital por tan linda nota, ojalá que siempre tengan muchos de estos temas. Dios salve a la República y a su pueblo.
Carlos A. Borisenko
DNI 4.340.294