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Un dólar transitorio y una tasa que llegó para quedarse

El gobierno, en el mes de enero, devaluó a 8 el tipo de cambio, instaurando una convertibilidad a este nivel, ya que no da señales de que actualizará este valor, acorde con la inflación corriente.

Domingo 16 de Marzo de 2014

Los mercados mundiales están con innumerables problemas. Los incidentes en Ucrania no dejan de repercutir en el mundo de los negocios. China se enfrenta a un escenario de desaceleración económica, impulsada por problemas de índole financiero que arrastran al mercado de las materias primas, en especial el cobre. Europa tiene por delante el desafío de sobreponerse a la deflación, con un euro que se aprecia frente al posible conflicto bélico en Ucrania. Los emergentes sufren salida de capitales, en un escenario financiero muy precario. En Estados Unidos, el 18 de marzo próximo, la Reserva Federal dará a conocer el probable sendero de precios que tendrá la tasa de largo plazo en el futuro inmediato.

   Con este escenario por delante, el estrés ya invade y parecería que los problemas en la Argentina son menores a lo pensado. Sin embargo, la política monetaria sigue dando que hablar, la tasa no cede y el dólar blue está más tranquilo.

   Transcurridos catorce días de marzo, el Banco Central República Argentina (BCRA) no cede un ápice en su política monetaria. Sigue sacando pesos del mercado y posiciona a la tasa de interés en torno del 30% anual, dando señales que seguirá en esta senda hasta que las condiciones de mercado no cambien.

   El gobierno, en el mes de enero, devaluó a 8 el tipo de cambio, instaurando una convertibilidad a este nivel, ya que no da señales de que actualizará este valor, acorde con la inflación corriente.

   En materia monetaria, la tasa de interés para plazo fijo se ubica en un promedio del 27% anual, con picos del 30% anual para grandes colocaciones. Con esta tasa de interés pasiva está asegurado que la tasa para préstamos se ubicaría en niveles elevadísimos, y esto afectará a la actividad económica.

   La inflación de los dos primeros meses del año se ubicaría en torno del 6% para el gobierno y del 8,9% para las consultoras privadas. En ámbitos empresarios, la sensación es que la inflación es más alta de lo que se piensa. Un escenario con salarios modelo 2013 y precios 2014, dan una pérdida del poder adquisitivo del asalariado muy elevada. Si a esto se le suma que los beneficios por comprar con tarjeta de crédito son cada vez menores, la caída de consumo está asegurada.

   En este escenario, mucho se debate sobre el ahorro ideal de los argentinos. Hay para todos los gustos, desde los que ahorran en propiedades, hasta los arriesgados que desean comprar acciones.

Opciones de ahorro. Las propiedades en pozo se ubican en torno de los $ 18.000 el metro cuadrado, esto implica unos u$s 1.636 el metro cuadrado. En muchos casos, ante un pago contado, las constructoras ofrecen pagar una renta mensual, del orden de los $ 2.000 a $ 2.500 al mes, hasta la posesión. Los departamentos se entregan en 24 meses, una forma de ahorrar en ladrillos e ir teniendo una renta en pesos.

   Los plazos fijos en pesos rentan el 30% anual. Está claro que es por montos de dinero importantes, por ejemplo $ 500.000 en adelante, y por plazos de 90 días. Esto implica una renta del 2,5% mensual, lo que no es poco ya que daría una renta de $ 12.500 al mes.

   Los plazos fijos pagan mucho más que la renta en ladrillos. Sin embargo, la gente se vuelca a los ladrillos ante la incertidumbre de largo plazo.

   El Boden 2015 es una buena opción, comprando $ 98.700 se obtiene una renta semestral de u$s 350 o anual de u$s 700.

   El Bonar 2017 tiene una renta más elevada, comprando $ 87.200 se obtiene una renta semestral de u$s 350 o anual de u$s 700.

   El Boden 2018 es más largo y paga más interés, comprando $106.000 la renta semestral es de u$s 450 ó anual de u$s 900. En estos tres bonos se invierte en pesos y se cobra renta en dólares.

   En el caso de acciones, hoy se ven afectadas por lo que sucede en los mercados mundiales. En el país se esperan novedades del acercamiento del país con organismos financieros internacionales, para lograr algún crédito que restablezca las reservas y mejoren la confianza de los inversores. Por ahora las que más chances tiene son las exportadoras e YPF.

El corto plazo.  Mientras que el FMI apoya a Argentina en el juicio contra los bonistas del exterior, no opina lo mismo la dirigencia americana. En el mes de marzo, Argentina buscará lograr algún acuerdo internacional que le devuelva el protagonismo mundial, en un momento en que México consigue financiamiento a 100 años, y las tasas mundiales, por ahora, y solo por ahora se ubican en niveles muy bajos.

   Mientras el BCRA siga haciendo el ajuste, y el Tesoro persista en tener déficit, la convertibilidad del dólar a 8 no está asegurada. Lo que sí está asegurado es una alta tasa de interés.

   Con muy poco se consigue mucho. Es necesario conseguir un crédito de u$s 10.000 millones para recomponer reservas, algo que luce muy lejano, tanto, como que el gobierno logre que los ingresos sean más altos que los egresos. Evidentemente los problemas no son económicos, son políticos. Así el dólar a $8 luce momentáneo y la tasa alta permanente.

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