Un día de alarma por la fábula de dos chicas
Ni acción de encapuchados, ni retención indebida, ni mucho menos secuestro. Las dos chicas de zona oeste que estaban ausentes de su hogar desde el martes a la noche fueron localizadas anoche en el barrio Cabín 9 de Pérez. No tenían el menor rasgo de haber sido víctimas de delito alguno.

Jueves 04 de Junio de 2009

Ni acción de encapuchados, ni retención indebida, ni mucho menos secuestro. Las dos chicas de zona oeste que estaban ausentes de su hogar desde el martes a la noche fueron localizadas anoche en el barrio Cabín 9 de Pérez. No tenían el menor rasgo de haber sido víctimas de delito alguno. La policía confirmó, al contactarlas a las 21.30, lo que había sospechado todo el día: que las jóvenes habían inventado una versión disparatada para justificar lo que no fue más que una fuga de hogar.

La situación había causado alarma. Los padres y vecinos de las chicas, en su requerimiento de novedades a la Unidad Regional II, cortaron el tráfico desde el mediodía hasta la noche frente al Distrito Oeste, en Perón y Felipe Moré.

Las protagonistas de la fábula que tuvo corriendo todo el día a la policía son María Celeste P, de 16 años, y Stefanía Báez, de 18. Sus familias contaron en la comisaría 13ª que habían concurrido a la tarde al secundario vespertino en Presidente Perón (ex Godoy) al 3800.

Una de sus compañeras dijo haber recibido un breve llamado en su celular que se cortó fugazmente. De acuerdo a lo que contó, era Stefanía quien contaba llorando que dos hombres las habían subido por la fuerza a un auto. Según las dos familias, las chicas habían salido hacia la escuela a las 17.40 del martes. Aunque desde la institución educativa se informó que las adolescentes tuvieron ausente.

En ese sentido, una de las pistas que siguieron los investigadores policiales estuvo centrada en una serie de mentiras que quedaron al descubierto. Una de las chicas ya había recibido la comunicación del colegio de que no tendrían clases por las reparaciones que se realizarían en el salón que ocupa su curso.

Palabras. Sin embargo, la joven salió de su casa rumbo a la escuela sin avisar en su entorno que no iba a tener clases. La otra chica también dijo una mentira. Avisó a las autoridades que no iría a clases debido al fallecimiento de un familiar.

"Son chicas buenas. Siempre avisan si hacen algo imprevisto. No hacen locuras", había contado Félix, papá de Estefanía.

Cerca de las 22 del martes una amiga recibió un llamado de Stefi procedente de un número privado. "Llamó llorando y dijo que las tenían a las dos en un auto", recordó la madre de Celeste. "Dijo que la alzaron dos tipos encapuchados en un auto. Que ella pudo llamar y avisarle a una compañera que se la estaban llevando, pero no sabía a dónde".

Desde la Unidad Regional II descreían de tal versión aunque, sin poder descartar algo así, se pusieron a trabajar en el caso. Los investigadores hicieron contacto telefónico con una de las chicas alrededor de las 6 de la tarde. Antes, la pesquisa habría determinado que habían existido cruces entre los aparatos en poder de las menores y algunos de sus allegados.

A partir de la llamada que efectivos de la Sección Seguridad Personal hicieron a las 18, el misterio comenzó a develarse. Así los investigadores pudieron llegar hasta un lugar previamente pactado con las adolescentes. Se trató de la casa de un familiar de uno de los padres, en Jilguero al 300, en el barrio Cabín 9 de Pérez.

Las chicas se encontraban en buen estado y, según se supo anoche, lucían bastante nerviosas y no pudieron dar una versión precisa de lo que había ocurrido. Además del personal de Unidades Especiales abocado a la búsqueda, al lugar concurrieron psicólogos y mujeres policías pertenecientes al Centro de Atención a las Víctimas de Delitos Sexuales que brindaron todas las tareas de contención.

"Esto tiene todo el aspecto de una fuga y no de un secuestro. Sin embargo, las menores recibieron toda la atención del caso", indicó un vocero.