Un día agitado
No fue fácil para el kirchnerismo aprobar en la Cámara de Diputados el polémico "paquete anticrisis", un megaproyecto que incluye medidas para formalizar el empleo en negro, una moratoria impositiva y un blanqueo de capitales.

Martes 16 de Diciembre de 2008

No fue fácil para el kirchnerismo aprobar en la Cámara de Diputados el polémico "paquete anticrisis", un megaproyecto que incluye medidas para formalizar el empleo en negro, una moratoria impositiva y un blanqueo de capitales. Ya el comienzo de la sesión fue por demás traumático. Luego de batallar durante largos y extenuantes minutos Agustín Rossi logró que 129 diputados ingresaran al recinto para poder dar inicio, reglamentariamente, a la sesión. La votación en general del proyecto blanqueó una situación que el oficialismo no logró manejar: la decisión de quienes son habituales aliados del kirchnerismo, como Miguel Bonasso, de no apoyar el megaproyecto. Los escasos 131 votos que obtuvo el oficialismo demuestran que en esta oportunidad lo que se discutía en el recinto no gozaba de consenso. Por si todo ello no hubiera resultado suficiente la votación en particular del blanqueo de capitales provocó un escándalo mayúsculo que ahondó la división entre kirchneristas y antikirchneristas La interpretación del inciso 3 del artículo 75 de la Constitución nacional, que estipula que para establecer y modificar asignaciones específicas de recursos coparticipables se requiere la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de ambas Cámaras, encendió la mecha de la discordia. Para el kirchnerismo dicho artículo no corría para el caso que se estaba tratando mientras que la oposición bramaba lo contrario. Pese al escándalo el "paquete anticrisis" fue aprobado y esta semana el Senado probablemente lo apruebe. Fue, qué duda cabe, un día agitado para el gobierno nacional, una jornada caótica que le permitió a Cristina cantar victoria otra vez. Sin embargo, su festejo no debiera ser desmedido ya que lo aprobado lejos está, en mi opinión, de otorgarle rédito político alguno. Por un lado, la moratoria impositiva no hace más que premiar a quienes no cumplen con sus deberes fiscales, con lo cual queda inhibida toda posibilidad de instaurar una sólida cultura tributaria. Por otro lado, el blanqueo de capitales abre las compuertas para que ingresen al país montañas de dinero cuyo origen lejos está de la legalidad.

Hernán Andrés Kruse, hkruse@fibertel.com