Viernes 14 de Marzo de 2014
Me levanté como todos los domingos temprano a disfrutar el día, empezando con unos mates. De pronto siento las sirenas de los bomberos de mi pueblo, pasa un vecino y le pregunto qué pasó y me dice: “Debe ser un accidente porque salieron los bomberos y la policía”. Me estremecí, me puse a llorar sin saber que en ese accidente estaba mi hijo. Lo trasladamos a Rosario, al Sanatorio de la Mujer. Salió grave, llegó peor. Ya lo estaba esperando el doctor Gustavo Marcucci. “Me pasó algo raro ese día, no recé. Yo que rezo por cualquier cosa, ese día no me acordé de ningún santo ni de Dios. Claro, si Dios me lo recibió en el Sanatorio de la Mujer, lo operó y me lo devolvió vivo. Gracias doctor Marcucci. No quiero dejar de agradecer al grupo de médicos, enfermeros/as, mucamas de terapia y 2º piso, a todos gracias, y a vos Claudia, hermana, gracias infinitas. En un abrazo va mi corazón.
Graciela Hernández
DNI 14.019.362
Mamá de Fernando