Miércoles 13 de Marzo de 2013
El viernes pasado a las tres de la tarde acordé con una amiga para encontrarnos e ir a buscar un certificado de estudios. Pero antes de llegar a las calles Cazadores y Pueyrredón, se tira de una moto un sujeto y me rompe la tira de la cartera, alcanzo a retenerla y la arrojo hacia un jardín vecino. Tironeo con este malviviente y él metiendo su brazo entre medio de las rejas, se lleva al fin mis pertenencias. El masculino que manejaba la moto, retrocedió y por un momento me paralicé pensando en si me mataban o no. Desde que sentí sus manos encima para robarme, me sentí vulnerable, desnuda, grité desesperada, los vecinos salieron, pero no pudieron retenerlos, todo fue en cuestión de segundos. Radiqué la denuncia como corresponde. ¿Pero hasta cuándo seguiremos con miedo? Sigo educando niños y vivo en una total contradicción entre los valores que pretendo que se recuperen y la cruda realidad que nos golpea y aterra. ¿Se solucionará alguna vez, podrán nuestros niños salir a la vereda a jugar sin peligro como de niña lo hacía yo, feliz y en paz? Creo que todos nos preguntamos lo mismo. ¿Siguen en un despacho las autoridades?
Lorena Mendieta