Lunes 08 de Marzo de 2010
Luis Martínez había cumplido 51 años el 26 de febrero, tres meses después de que naciera su
nieto número 14. Los vecinos de Flammarión al 4900, en medio del dolor y la indignación por lo
ocurrido, recordaron que el hombre “estaba chocho” de alegría y que el día de su
cumpleaños armó una bailanta en la calle. “A pesar de ser pobre no le pidió prestado a nadie
y hasta pagó de su bolsillo mucha de la comida. Así era de bueno. Todo el mundo lo quería. Cuando
este desgraciado (por el asesino) le disparó, tuvo que salir corriendo porque todo el barrio se le
fue encima. Después vinieron sus familiares a agredirnos y amenazarnos de muerte. Hasta la
lastimaron con un cuchillo a Belén, la hija menor de Luis”, contó una vecina.
“Nosotros creemos que no lo quieren buscar. El Pipi no vive acá.
Aquí están la madre y unos hermanos. El es de la zona de Dorrego y Doctor Riva, pero hoy (por ayer)
nos enteramos que se piró a una casa de Rouillón y Garibaldi. También nos dijeron que ya se tomó el
buque a Buenos Aires con todo esto”, decían en la cuadra. A la hora de recordar al hombre
asesinado, muchos reconocieron que “el tipo se había puesto las pilas para hacerle a Belén su
cumpleaños de quince”.