Un cráter de Marte fue un gran lago
El cráter de Eberswalde, captado por la sonda Mars Express, tiene 65 kilómetros de diámetro y se formó hace más de 3.700 millones de años por el impacto de un asteroide.  

Domingo 04 de Septiembre de 2011

La Agencia Espacial Europea (ESA) publicó varias fotografías que presentan un cráter en las tierras altas del sur de Marte que fue el lecho de un gran lago cuando el agua fluía por la superficie de ese planeta.

  El cráter de Eberswalde, captado por la sonda Mars Express, tiene 65 kilómetros de diámetro y se formó hace más de 3.700 millones de años por el impacto de un asteroide.

  Aunque una parte del Eberswalde fue cubierto por el impacto posterior de otro asteroide, que creó un segundo cráter, en la zona visible se conservan los restos de lo que en un tiempo fue un gran delta de unos 115 kilómetros cuadrados de superficie, surcado por múltiples brazos fluviales. Cuando se secaron, gran parte de esas formaciones quedaron ocultas bajo una capa de sedimentos arremolinados por el viento.

  Las estructuras analizadas, identificadas originalmente por la sonda Mars Global Surveyor de la Nasa, son una prueba inequívoca de que hace tiempo el agua fluía por la superficie de Marte, afirmaron científicos de la ESA.

  Junto al Eberswalde hay otro cráter, el Holden, de 140 kilómetros de diámetro y que cuando se generó proyectó polvo y rocas que cubrieron gran parte del primero.

  Estos son dos de los cuatros emplazamientos seleccionados para el aterrizaje de una misión de la Nasa, el Mars Science Laboratory, que despegará a finales de este año.

  El principal objetivo del Mars Science Laboratory es el estudio de regiones que sean o que hayan podido ser habitables. La misión Mars Express de la ESA ha ayudado a seleccionar cuál de los cuatro es el más interesante.

  El delta del cráter Eberswalde es una prueba de la existencia prolongada de agua líquida en la superficie marciana, mientras que el cráter Holden contiene diversos minerales y estructuras fluviales.

Toda una rareza. Por otra parte, ayer se conoció que el robot Opportunity de la Nasa descubrió en un cráter marciano unas extrañas rocas con una textura nunca vista hasta ahora. Una de ellas, del tamaño de un taburete, pudo haber sido desenterrada por el impacto contra la superficie del planeta de un asteroide o algún otro objeto semejante, que abrió un boquete dentro de los límites del agujero geológico que el robot ha comenzado a explorar. Las rocas son, casi con toda seguridad, muy antiguas, lo que aumenta las esperanzas de encontrar vestigios de vida en la zona, objetivo principal de la misión.

  El robot llegó hace tres semanas al borde del cráter Endeavour, de 22 kilómetros de diámetro y 25 veces mayor que el Victoria, de donde procedía, en busca de vestigios de vida marciana. En el nuevo desplazamiento, los científicos esperaban encontrar rocas mucho más antiguas que las hasta ahora observadas en los siete años y medio que el rover lleva en Marte y, con un comienzo semejante, no pueden sentirse defraudados.

  Según explicaron responsables de la agencia espacial, la primera roca que examinó el robot en el nuevo emplazamiento “es diferente de cualquier otra nunca vista en Marte”, dijo Steve Squyres, investigador de la Universidad de Cornell en Ithaca (Nueva York). La piedra tiene una composición similar a algunas rocas volcánicas, pero con más zinc y bromo de lo que han detectado anteriormente, según los datos obtenidos por el brazo robótico del aparato.

  La diversidad de los fragmentos hallados podría ser el preludio de que puedan aparecer otros minerales que arrojen más luz sobre la composición y los orígenes del Planeta rojo.