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Un convoy ruso con ayuda humanitaria ingresó sin permiso en Ucrania

Kiev sospecha que el verdadero propósito de la caravana enviada por Moscú es reabastecer de armas a los rebeldes separatistas    

Sábado 23 de Agosto de 2014

Unos 280 camiones del convoy ruso de ayuda humanitaria que entró ayer en Ucrania sin permiso de Kiev llegaron a Lugansk, ciudad en manos de los rebeldes prorrusos, en medio de las críticas del gobierno ucraniano y de países occidentales y organizaciones internacionales. Un portavoz de la administración de Lugansk, en el convulso este de Ucrania, informó de la llegada de todos los camiones que componían el convoy. El bastión separatista, de más de 200.000 habitantes, lleva casi tres semanas sin electricidad ni agua, según autoridades locales.

Tras permanecer ocho días bloqueados en la frontera de Rusia con Ucrania, los vehículos comenzaron a entrar ayer en territorio ucraniano por el paso de Donetsk-Isvarino, sin contar con el permiso del gobierno de Kiev. Tampoco la Cruz Roja acompañó a la columna de vehículos, aunque se ofreció a participar en la distribución. "No podemos aceptar por más tiempo esta arbitrariedad y mentiras manifiestas. Rusia ha decidido actuar", destacó durante la mañana el Ministerio del Exterior ruso. El convoy, con unas 2.000 toneladas de ayuda, partió de una base militar a las afueras de Moscú el 12 de agosto y llevaba días varado en la frontera.

Rechazo. El gobierno ucraniano acusó a Rusia de "invasión" y calificó la medida de "provocación peligrosa" bien planeada. "Nosotros lo llamamos una invasión directa", afirmó el jefe del servicio secreto ucraniano, Valentin Nalivaichenko, aunque aseguró que Kiev no atacará al convoy.

El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, acusó a Rusia de violar el derecho internacional y el ministro de Exteriores, Pavel Klimkin, criticó el "carácter agresivo" de la actuación rusa. Moscú, que apostó miles de soldados cerca del lado ruso de la frontera, advirtió sobre cualquier intento de detener de detener el convoy, que dijo tenía fines humanitarios, pero no aclaró qué acciones preparaban si las fuerzas de Kiev actuaban. "Son vehículos militares enviados cínicamente bajo la excusa de la Cruz Roja", afirmó por su parte Andrei Lyssenko, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa ucraniano. La responsabilidad del convoy es ahora exclusivamente de Rusia, añadió.

Violación de soberanía. La Unión Europea condenó la actuación de Rusia, que considera una "clara violación" de las fronteras de Ucrania e instó a Rusia a revocar su decisión. También la Otán condenó la entrada del convoy sin permiso ni supervisión, que consideró una "otra violación de la soberanía de Ucrania por parte de Rusia". Lo ocurrido "sólo puede profundizar la crisis en la región, que Rusia ha provocado y sigue avivando", dijo el secretario general de la alianza atlántica, Anders Fogh Rasmussen. El incidente hace que surjan "preguntas sobre si el verdadero propósito del convoy de ayuda es apoyar a los civiles o reabastecer de armas a los separatistas". Rasmussen habló de una "gran escalada de la implicación militar de Rusia en el este de Ucrania". "La Otán está observando un alarmante aumento de las fuerzas rusas de aire y tierra cerca de Ucrania", agregó. Sin embargo, el embajador de Ucrania ante la ONU, Vitali Churkin, negó la presencia de soldados rusos en Ucrania.

Desde Estados Unidos, el Pentágono condenó la decisión de Rusia, tildándola de violación de la soberanía. "Rusia debe retirar a sus vehículos inmediatamente de territorio ucraniano", exigió el portavoz del Pentágono, el contraalmirante John Kirby. Según el vocero, la entrada de los vehículos tendrá consecuencias para Rusia que se están discutiendo con otros socios internacionales. También la canciller alemana, Angela Merkel, se mostró preocupada por la entrada del convoy ruso, según le hizo saber al presidente ruso, Vladimir Putin, durante una conversación telefónica. Rusia "asumió así el riesgo de provocar una escalada en una situación ya de por sí tensa", dijo Merkel, que también habló con Poroshenko.

Sin embargo, Putin rechazó en su conversación con Merkel las críticas vertidas contra su país. El gobierno ucraniano retrasó una y otra vez el permiso para cruzar la entrada, así que al final Moscú tuvo que tomar una decisión, afirmó. Habría sido inadmisible un mayor retraso, agregó.

 

Garantías de seguridad. Rusia había aceptado inicialmente entregar el convoy a la Cruz Roja, pero la organización pedía garantías de seguridad para circular por territorio ucraniano. Por su parte, el gobierno de Kiev se negaba a ello alegando que la zona entre la frontera y Lugansk está controlada por los rebeldes y ante el temor de que Rusia quiera introducir armas en los camiones.

El Ministerio de Exterior ucraniano denunció que en la mañana de ayer se impidió que continuasen las inspecciones de los camiones por parte de su personal de aduanas, que se encontraban en la parte rusa de la frontera.

Según el Ministerio, ni Ucrania ni el CICR conocen el contenido de los camiones. Pero embajador ucraniano ante las Naciones Unidas, Churkin, aseguró que Kiev sabe lo que llevan los camiones.

Este nuevo episodio de tensión se produce justo un día antes de la visita a Kiev de Merkel, un viaje que debe entenderse como una clara "señal de respaldo" a las autoridades ucranianas.

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