Un contratista de obra, sospechado en un crimen
Buenos Aires.— Un contratista de obras que era investigado como presunto entregador del crimen del ingeniero Claudio Rosujovsky, cometido hace diez días en la localidad de San Miguel, se presentó ayer ante la policía y quedó detenido a disposición de la Justicia.

Lunes 15 de Diciembre de 2008

Buenos Aires.— Un contratista de obras que era investigado como presunto entregador del crimen del ingeniero Claudio Rosujovsky, cometido hace diez días en la localidad de San Miguel, se presentó ayer ante la policía y quedó detenido a disposición de la Justicia.

  Se trata de Cristian Javier Agesta, quien junto a su abogado Miguel Angel Pierri, se presentó minutos después de las 20 en la sede de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) San Martín.

  El letrado estuvo reunido durante la tarde con el superintendente Antonio Torreira, jefe de Investigaciones de la policía, con quien acordó los detalles de la entrega de Agesta, quien estaba con pedido de captura desde hacía varios días. "Me enteré de la situación la madrugada del sábado cuando estaba en la costa, hablé con el abogado y decidi presentarme", contó a la prensa el propio Agesta instantes antes de entrar a la DDI.

  Los investigadores sospechan que este hombre pudo haber sido el entregador del crimen. Había tenido una relación de trabajo como contratista en una de las obras del ingeniero.

  Para los pesquisas este entregador les dijo a los delincuentes que el día del crimen Rosujovsky llevaría el dinero para pagar los sueldos de trabajadores contratados para dos obras que realizaba en Macabi.

 

Diferencias comerciales. Sin embargo, la defensa sostiene que el empresario no tiene nada que ver con el hecho, aunque admite que sí tuvo "diferencias comerciales" con la víctima.

  "Yo trabajé con él hace cuatro o cinco meses y tuve una buena relación personal", explicó el detenido. Además, Pierri aseguró que Agesta no conoce a los otros dos sospechosos ya detenidos por el crimen. Según las fuentes, estos dos acusados, Néstor Quiroz y Gustavo Girardi, fueron reconocidos el fin de semana por tres testigos del homicidio del ingeniero.

  Uno de ellos fue detenido el viernes pasado en la localidad de Castelar, donde le secuestraron una pistola 9 milímetros que podría ser la empleada en el crimen y un chaleco antibala. En tanto, en otro de los procedimientos, realizado paralelamente en San Miguel, fue detenido el otro sospechoso al que le hallaron dinero y dos raquetas de tenis y las respectivas fundas en su poder, reconocidas como las que llevaba en el auto Rusojovsky al momento de ser asaltado y asesinado.

  El ingeniero, que era miembro del directorio del club judío Macabi, fue asesinado de un balazo en la espalda en Mitre y Defensa, de San Miguel, a las 9.40 del 4 de diciembre pasado. En ese momento, la víctima quiso huir de delincuentes que lo asaltaron cuando se dirigía al predio de la institución en San Miguel a supervisar obras y a pagar sueldos.  (Télam)