Miércoles 24 de Marzo de 2010
Desde el mismo momento en que se conoció el crimen de Roberto Camino una duda persigue no solo a los investigadores policiales y judiciales sino también a su entorno más íntimo y al periodismo. ¿Qué pasó entre el horario en que mataron a Pimpi y su ingreso a la guardia del Hospital Carrasco? Es que hay algo que no cierra cuando se comparan las distintas versiones echadas a rodar al respecto y, como mínimo, hay una diferencia de 50 minutos entre cada uno de esos hechos.
En este orden, el mismo viernes hubo vecinos y testigos ocasionales que dijeron que los disparos que terminaron con la vida del ex barrabrava de Newell’s se escucharon antes de las 5 de la mañana. "Yo tengo datos de que el crimen habría ocurrido a las 4.55", dijo una fuente inobjetable vinculada a la causa y cercana a la familia Camino. Incluso, un taxista hizo saber a colegas de otro medio de comunicación de la ciudad que "pasadas las 5 de la mañana ya había algunos móviles policiales en el lugar" y que la cuadra del bar Ezeiza, por donde él pasó, parecía alborotada.
Sin embargo en el Hospital Carrasco, ubicado a tan sólo siete cuadras del sitio donde Camino fue ejecutado, "el ingreso quedó registrado a las 5.45", dijo un funcionario municipal. Demasiado tiempo para echar a andar tan corta distancia en una "emergencia" y a bordo de un BMW modelo 2006.
Lo cierto es que, esa diferencia horaria entre el momento de los tiros y la llegada del hombre baleado al hospital es, según allegados a la pesquisa, la que se utilizó para "lavar" la escena y hacer desaparecer pruebas. Y también una de las cuestiones que deberá revelar el juez Javier Beltramone en la investigación que ya tiene a cinco personas acusadas de encubrimiento agravado del homicidio.