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Un Congreso de EEUU controlado por los republicanos se cierne sobre Obama

La Casa Blanca atraviesa su peor momento. La oposición podría arrebatarles a los demócratas, el martes en las urnas, la mayoría del Senado y bloquear la agenda presidencial.

Domingo 02 de Noviembre de 2014

La posible pérdida del Senado en las elecciones legislativas del próximo martes en Estados Unidos amenaza los dos últimos años de mandato del presidente Barack Obama, cuya agenda podría ser bloqueada definitivamente por sus rivales republicanos. Los estadounidenses deben renovar toda la Cámara de Representantes (Diputados) del Congreso, un tercio del Senado y 36 de los 50 gobernadores del país, y como las encuestas coinciden en que los demócratas no tienen posibilidad de recuperar el control de la Cámara baja, la gran incógnita que devela a Washington es el futuro del Senado.

Si la oposición republicana, que actualmente tiene la mayoría en la Cámara de Representantes (Diputados), toma el mando en el Senado, el presidente demócrata, casi escondido durante la campaña por sus escasos índices de popularidad y rechazado por muchos candidatos de su propio partido, quedará contra las cuerdas. "Mi nombre no es el que está en las papeletas, sino el de nuestros valores e ideales y el de las cosas por las que las generaciones han luchado para hacer de este país un lugar más justo, más próspero y más equitativo", dijo Obama a un grupo de donantes.

Cinco años y medio después de llegar a la Casa Blanca como una gran esperanza para Estados Unidos y el mundo, la popularidad del presidente es muy baja: sólo el 41,9 por ciento aprueba su gestión, según los últimos sondeos disponibles. Un 32 por ciento irá a votar para mandar un mensaje de oposición al presidente, según una encuesta del instituto Gallup. Por ello, Obama ha estado prácticamente ausente de las campañas a senador en los Estados más disputados. Su papel ha estado limitado al de "recaudador en jefe" de fondos para los demócratas en Estados que tradicionalmente votan a su partido, como Nueva York y Los Angeles.

Seis votos. Las encuestas auguran un mal panorama a Obama y los demócratas. Los republicanos sólo necesitan ganar seis votos más de los que tienen actualmente en el Senado —que renueva a un tercio de sus miembros— para tener la mayoría y bloquear también desde ahí la agenda del presidente como ya hacen desde la Cámara de Representantes. Los demócratas tienen en estos momentos 55 escaños en el Senado y los republicanos, 45.

Las encuestas pronostican que los republicanos obtendrán en los comicios 52 escaños, siete más que los que tienen actualmente, y que los demócratas tendrán que conformarse con 47 escaños, según la web realclearpolitics.com, que hace un cálculo basado en una media de las últimas encuestas difundidas.

Algunos analistas temen que si los republicanos logran su objetivo, habrá una parálisis política en Estados Unidos. Los republicanos tratarán de frenar la agenda de Obama, pero el partido de la oposición tampoco podrá hacer nada sin la firma del presidente y deberá llevar adelante proyectos para presentarse como una alternativa de cara a las presidenciales de 2016. Otros analistas sostienen que nada cambiará realmente, pues ya hay, de facto, un Congreso paralizado.

Según estos analistas, el desinterés se explica en gran parte por la parálisis que vive el Congreso estadounidense desde que la oposición republicana le arrebató el control de la Cámara baja a los demócratas, a fines de 2010. A partir de entonces, todos las iniciativas impulsadas por Obama chocaron con el boicot republicano, entre ellos la tan anunciada reforma migratoria, una iniciativa que legalizaría a unos 11 millones de inmigrantes que hace años viven y trabajan en Estados Unidos, al mismo tiempo que reforzaría la seguridad fronteriza en el sur para frenar el ingreso de latinoamericanos. La lectura que los electores parecen hacer es que poco cambia si los republicanos dominan una o las dos cámaras del Congreso, de cualquier manera pueden bloquear y hacer fracasar las propuestas del gobierno de Obama.

No sólo Obama, acuciado por diferentes crisis internas y externas, tiene mala imagen. La reputación de los legisladores también está bajo mínimos. El 79,9 por ciento de los estadounidenses suspende al Congreso, según los datos de los últimos sondeos.

El Senado acapara toda la atención. No habrá suspenso en las elecciones a la Cámara de Representantes, que los republicanos actualmente controlan con 233 escaños frente a los 199 de los demócratas. Aunque haya cambios, no serán tan determinantes como para alterar la mayoría.

Gobernaciones. El martes 4 de noviembre no sólo se renuevan todos los escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, sino que también hay comicios para elegir gobernadores en 36 de los 50 Estados. Ambos partidos coinciden en tener que luchar contra la apatía de los ciudadanos, que tradicionalmente suelen votar en menor número en las elecciones de medio mandato que en las presidenciales. El propio Obama protagonizó un spot electoral a sólo un mes de las elecciones para advertir que "la mayoría de los votantes demócratas ni saben que hay una elección este 4 de noviembre".

Según una encuesta de Pew Research Center realizada un mes antes de la cita electoral, sólo el 15 por ciento de los estadounidenses estaba siguiendo de cerca las noticias sobre las elecciones, que han pasado a segundo plano con respecto a la epidemia del ébola o la lucha contra el Estado Islámico, problemas que ocupan a un Obama que a partir del martes puede tener todo en contra.

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