Un compañero de aquellos

Lunes 19 de Enero de 2009

La noticia tajeó la tarde irremediablemente. La muerte lo encontró como vivió: laburando. Jorge Balbo, el sempiterno jefe de Deportes de los diarios rosarinos en los últimos 20 y pico de años, se murió ayer de un paro en un colectivo, cuando iba a El Ciudadano.

  Defensor a ultranza del buen juego, menottista acérrimo, peronista del 45, tenía una rara habilidad para llevar lentamente la pelota en las inferiores del salaíto, cuando el mundo giraba más despacio.

  Cuando colgó los botines encontró en el periodismo deportivo la mejor excusa para canalizar su berretín por la redonda, al punto que protagonizó una de las anécdotas más jugosas del medio: era un pibe y trabajaba como cronista de LT2 desde el borde del campo en un partido definitorio y cuando terminó el encuentro tiró los auriculares y salió corriendo a festejar. El Negro, o Carita, como también lo llamábamos en aquellos buenos viejos tiempos, integró la vieja redacción de La Tribuna, junto al Negro Héctor Hugo Cardozo, el Flaco De Paz, el Mono Tabares y Juanito Berros.

  De una sensibilidad especial por la gente de barrio, Jorge se la jugó al traerme a trabajar al Decano desde pibe, sin conocerme y sólo porque escribía en un par de medios porteños y lo conocía a su amigo, el Negro Cardozo: fue un compañero de aquellos.

  La crisis del medio lo había amonestado la otra semana con un episodio circulatorio, del que había salido quizá indemne, al extremo recién había vuelto a trabajar. Hasta ayer, cuando un ataque artero le rompió el corazón y tajeó la tarde para siempre.