Viernes 23 de Octubre de 2009
Fue en el acceso Sur y Güiraldes, a 70 metros de la salida de avenida Uriburu, a las 20 del miércoles. Un comerciante de 37 años que regresaba en un Ford Focus junto a su esposa a Villa Gobernador Gálvez sufrió el reventón de dos cubiertas del auto después de no poder evitar llevarse por delante las piedras colocadas sobre el asfalto. Cuando el conductor detuvo la marcha, un muchacho de 21 años con antecedentes prontuariales y que vive a ocho cuadras del lugar, se le acercó con fines de robo empuñando un revólver calibre 32. El comerciante, que había bajado a cambiar las cubiertas, lo vio y "presuntamente volvió al vehículo para buscar una pistola calibre 9 milímetros", como indicó una fuente tribunalicia. Tras ello realizó un solo disparo que impactó en el abdomen del joven, quien cayó gravemente herido.
El mismo conductor llamó rápidamente al 911 y a los pocos minutos arribó al lugar un móvil del Cuerpo de Guardia de Infantería (CGI) que patrullaba la zona. El delincuente fue trasladado en ambulancia al Hospital de Emergencias e ingresó directamente al quirófano. Después quedó internado en terapia intensiva bajo observación. En tanto, el comerciante fue demorado en la seccional 16ª y a la medianoche, previa consulta con el juez de Instrucción Juan José Pazos, quedó en libertad. Ayer por la tarde fue indagado por el magistrado.
Viaje interrumpido. Todo ocurrió el miércoles a las 20 horas sobre la mano norte-sur del acceso Sur. A esa hora Roberto F., un comerciante de 37 años, regresaba hacia su domicilio en Villa Gobernador Gálvez junto a su esposa. El hombre conducía un Ford Focus color gris y, al llegar a la zona de Güiraldes visualizó sobre la calzada varios trozos de cemento y adoquines. No pudo evitarlos y terminó reventando las dos cubiertas del lado izquierdo. Como pudo controló el vehículo y se estacionó sobre la banquina, frente al lugar en el cual la escuela primaria Santa María Dominga Mazzarello domina desde las alturas y desde la avenida se visualiza la cruz de su capilla y la virgen.
El comerciante se bajó del auto para evaluar los daños y enseguida se topó con Cristian Martín Olguín, un muchacho de 21 años que cuenta con tres antecedentes en su prontuario: un robo, un robo calificado y una portación de armas, todas en jurisdicción de la comisaría 16ª. Olguín, siempre según la versión oficial, empuñaba un revólver calibre 32. "El hombre dijo que no recordaba si el ladrón le gatilló o no el arma", explicó un vocero allegado a la causa. Y agregó que "presumiblemente, el conductor llevaba el arma en el auto y al ver lo que sucedía, fue al vehículo, tomó el arma y lo enfrentó". Roberto F. hizo un solo disparo con una pistola Pietro Beretta calibre 9 milímetros. El balazo impacto en el abdomen de Olguín y le salió por la espalda.
"No es fácil. Estos pibes están muy locos y no entienden nada. Imaginate que en menos de cinco segundos tenés que definir qué vas a hacer y por quién te la vas a jugar. No debe haber sido fácil". Esta reflexión la hizo Alberto, un papá de la villa del Tanque que ayer al mediodía esperaba que su hijo saliera de la escuela Santa María Dominga Mazzarello, desde la cual se puede llegar hasta el acceso Sur bajando una escalera de material de 48 peldaños y cruzando un zanjón.
Olguín cayó sobre la tierra gravemente herido. El comerciante llamó al 911 y una patrulla del CGI llegó al lugar. Los uniformados secuestraron a Olguín un revólver calibre 32 con cuatro cartuchos en su tambor, dos de ellos percutados. Al conductor se le incautó la Pietro Beretta calibre 9 milímetros. El herido fue trasladado al Heca, donde fue operado de urgencia. Quedó internado en terapia intensiva con custodia policial acusado de tentativa de robo. Fuentes tribunalicias indicaron que Roberto F. fue demorado en la seccional 16ª, que actúa por jurisdicción, y cerca de la medianoche recuperó la libertad. Fue acusado de exceso en la legitima defensa.