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Un clásico de traición y perdón

Esta vez es el turno del dramaturgo Carlos Gorostiza y su obra "Los hermanos queridos", que cuenta con la dirección de Gustavo Medaglia, quien dirigió "Sábado de vino y gloria" y "Se murió entre los brazos".

Sábado 06 de Julio de 2013

Una vez más el grupo Sinapsis apuesta a un clásico argentino. Esta vez es el turno del dramaturgo Carlos Gorostiza y su obra "Los hermanos queridos", que cuenta con la dirección de Gustavo Medaglia, quien anteriormente dirigió "Sábado de vino y gloria" y "Se Murió entre los brazos". Las actuaciones son de Pablo Minervino, Quique Marín, Jorgelina Farioli, Romina Zencich, Julieta Hemmerling y Javier Otaño.

—¿Qué te llevó como director a realizar este clásico argentino de Carlos Gorostiza?

—La obra trata del día en que dos hermanos se van a reencontrar luego de haber estado muchos años distanciados a causa de una traición. Leer a Gorostiza es, como tantos autores clásicos, leernos a nosotros mismos, con "ese lenguaje bien nuestro", que no sólo es el de las palabras sino también el de las actitudes, los gestos y los espacios escenográficos. Aceptar el desafío de una obra como "Los hermanos Queridos" es también poner en juego la relación directa entre actores, directores, utileros y escenógrafos.

—¿El perdón tiene un rol fundamental en la historia?

—Creo que el perdón es una palabra imprescindible para nuestra historia y nuestra vida. Pero ojo, el "perdón" también implica justicia, porque creo que en nuestros 30 años de democracia en algunos momentos, mediante algunas leyes o decretos, se nos obligaba a perdonar heridas recientes del pasado. Pero el tema era más profundo. Creo que sin justicia, sin mirarnos a los ojos desde la verdad, el perdón queda como una palabra vacía sin nada que decir. Esta pieza teatral, además de entretenernos, nos ayudará a reflexionar sobre nuestras acciones ya sean cotidianas como así también que nos confronten con el "perdón". ¿Qué somos capaces de perdonar? ¿Hasta cuánto podremos perdonar? ¿Nuestra vida es completa si no lo gramos perdonar?

—¿Qué desafíos involucra esta puesta a diferencia de la anterior "Se murió entre mis brazos"?

—La obra anterior "Se me Murió entre los brazos" fue llevada al grotesco y preparada para un café concert. Esta nueva pieza teatral es una obra de contrapunto donde dos historias paralelas se cuentan sobre el mismo escenario. Fue un verdadero desafío ponerla en escena, pero también será un verdadero desafío para el espectador, ya que le proponemos un juego de visión y sensaciones. Espero que nuestro público rosarino nos apoye en este nuevo emprendimiento porque en cada uno de ellos dejamos la vida para lograr un espectáculo de calidad y calidez.

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