Jueves 19 de Noviembre de 2015
Pasó Colombia, lo que parecía (o muchos lo quisieron hacer creer) un punto de inflexión en el camino de la selección argentina hacia Rusia 2018. Y lo que pasó fue bueno. Para Gerardo Martino, básicamente. Para los jugadores. Para los hinchas. Porque de aquel descreimiento generalizado que había en el mundillo del fútbol se arribó a una estación mucho más placentera, ya sin tantos reproches salvajes, descarnados. Claro, esta vez hubo equipo. Pero de principio a fin y no sólo un tiempo como ocurrió frente a Brasil. ¿Ahora qué? Un par de meses para evaluar y esperar que llegue la hora del verdadero despegue. Que será nada menos, si no surgen contratiempos, con Lionel Messi ya en el grupo. Y eso no es un dato menor (ver aparte).
Hoy igual es tiempo de análisis. Javier Mascherano, el capitán del seleccionado, se sinceró al decir ante la prensa que “entendimos cómo era el juego para ganarle a Colombia, lo que no supimos en otros partidos, en especial ante Ecuador”. Esto fue tras vencer por 1-0 a Colombia, en Barranquilla. Y con ese pensamiento invitó a analizar la actualidad del equipo argentino.
La frase del mediocampista permitió profundizar el análisis del presente de la selección argentina tras un comienzo poco venturoso en las eliminatorias sudamericanas rumbo al Mundial de Rusia 2018.
Los dirigidos por Martino fueron de menor a mayor en estas primeras cuatro fechas de la competencia, porque lo que mostraron en la victoria frente a los colombianos, para bien, distó mucho de lo que fue la derrota con los ecuatorianos por 2 a 0 en la primera jornada.
Aquel desempeño del conjunto nacional resultó decididamente malo, inconexo, desconocido, y pasó a un nivel discreto en el empate 0-0 con Paraguay.
Con varias bajas por lesiones, como las de Messi, el Kun Agüero, Pablo Zabaleta, Carlos Tevez, Javier Pastore y Ezequiel Garay, el entrenador tuvo que rearmar el equipo para las fechas tercera y cuarta.
Para eso debió dejar de depender de alguna individualidad iluminada para pensar a un juego en equipo con todas las luces, como el que presentó frente a Brasil, con un primer tiempo muy destacado, en un cotejo que mereció ganar con amplitud y que concluyó 1 a 1 por la falta de contundencia, una situación a revertir para cuando se reinicie la eliminatoria, en marzo próximo.
Para entonces, como pasó para la confrontación con Colombia, en que se debió bajar otro defensor (Facundo Roncaglia) por acumular dos amonestaciones, cuando se enfrente a Chile no estará Javier Mascherano por idéntico motivo.
El jugador de Barcelona, al respecto, señaló que “alguna vez debía suceder. El entrenador sabrá quién será el reemplazante”, argumentando que “no podía” cuidarse “pensando en ese encuentro” porque lo fundamental y lo inmediato “era dejar todo para ganarle a Colombia”, un adversario directo para la clasificación.
Precisamente, representantes de la prensa del país tropical sostuvieron que Messi es un jugador desequilibrante para la Argentina, pero que el motor del equipo es el ex volante central de River, valorando su criterioso despliegue y su voz de mando.
Ahora pasó el temporal, que no es referido a la fuerte tormenta anunciada para la hora del partido del martes, si no por el vendaval de versiones que soplaron sobre la tambaleante posición de Martino.
El DT, quien estará más tranquilo por estos días por el mejoramiento del equipo, seguramente volverá a contar con los ausentes de los últimos partidos en la prosecución de las eliminatorias y tendrá mayor crédito para su labor.
Crédito ganado por el buen planteo táctico presentado en los dos últimos encuentros y también porque supo lograr “la tenencia de la pelota y el control del juego para superar a Colombia”, como lo había presagiado el técnico en la conferencia previa al partido.
Por eso resultó válido el concepto de Mascherano sobre que “son varios los que critican al técnico, pero los jugadores son los responsables de jugar”, con lo que respaldó al Tata Martino y volvió a reconocer que “en algunos partidos no se supo entender el juego que se tenía que hacer”.
Si todo marcha por los carriles naturales habrá que confiar en el equipo albiceleste, que con los últimos tres puntos sumó cinco unidades, pasando a la sexta ubicación en las posiciones, a siete de Ecuador, el puntero.
Aunque aún no entró en el lote de los que clasifican para el Mundial, que en forma directa lo harán del primero al cuarto equipo con mayor puntaje y el quinto disputará un repechaje para alcanzar ese objetivo, nada indica que haya obstáculos para lograr la clasificación en forma directa.
De todos modos, “el cierre de año fue bueno, con cuatro puntos logrados sobre seis en los dos últimos partidos”, rescató como saldo positivo Mascherano, en una invitación a ser optimistas. Es decir, a mirar el vaso medio lleno y no el vaso medio vacío.
Con el as de espadas todo puede resultar un poco más sencillo
A partir de marzo puede ser otra historia. Debería ser así. Es que la presencia de Lionel Messi no suele pasar desapercibida. Y en estas cuatro primeras fechas el seleccionado argentino se dio el gusto de jugar sin su máxima figura. En ese sentido dio ventajas. Podrá discutirse después si sin Leo Argentina es un gran equipo o una selección más, del montón como suele decirse en la jerga futbolística. Pero desconocer lo que representa el jugador de Barcelona para este equipo de Martino es mirar para otro lado.
El sábado el rosarino volvería tras la lesión que sufrió hace casi dos meses en la rodilla izquierda (ante Las Palmas, por la Liga). Pero sólo es parte del contexto. Lo importante para el Tata Martino es lo que ocurra a partir de marzo, cuando la Pulga vuelva a ser uno más en el predio de Ezeiza. Se supone que no será igual para el seleccionado argentino y tampoco para los rivales.
Habría que preguntarles a ecuatorianos, paraguayos, brasileños y colombianos si les resultó lo mismo jugar sin Messi enfrente. Sus entrenadores seguramente pudieron darse el lujo de plantear otro tipo de partido, posiblemente con menos recaudos defensivos.
Se sabe que Messi es de esos jugadores que son capaces de resolver un partido con un quiebre de cintura. Fue justo lo que extrañó el equipo de Martino en estas cuatro presentaciones, donde salvo en Barranquilla el nivel fue de discreto para abajo. Siempre es complejo hablar sobre supuestos, pero haber contado con el delantero de Barcelona en esta seguidilla de partidos por ahí hoy se estaría gozando de algún que otro puntito más.
Hasta aquí fue ventaja. Tal vez pequeña, pero ventaja al fin. A partir de marzo el intérprete más importante que tiene hoy el fútbol argentino estará en condiciones de entregarle al equipo del Tata, aunque sea con ráfagas, algo del fútbol que le faltó en casi todos los partidos.
Mercado se lo tomó con calma
Gabriel Mercado tuvo una buena y una mala en la tarde de Barranquilla. Su presencia de titular y el golpe que lo obligó a dejar el campo de juego. El lateral derecho confió ayer que pidió el cambio “para no perjudicar al equipo”, ya que “estaba un poco mareado” tras recibir un golpe en la cabeza.
“Fue un golpe duro. Estuve diez minutos sin poder ver bien, estaba un poco mareado. Avisé y pedí el cambio para no perjudicar al equipo, que estaba haciendo un esfuerzo enorme. No veía bien la luz. En una jugada, vi que no estaba bien, no estaba al ciento por ciento”, relató el defensor de River.
Quedaban unos quince minutos para el final del encuentro cuando Mercado fue sacado en carrito, con cuello ortopédico, pero se mostró tranquilo en ese sentido. Es más, hasta bromeó al señalar que “iba escuchando el partido en la ambulancia”.
El marcador de punta saltó a buscar una pelota en el segundo tiempo y, en el aire, recibió un cabezazo involuntario en la nuca por parte del delantero colombiano Carlos Bacca, quien fue a disputarle el balón.
A pesar de la preocupación que generó en los hinchas del seleccionado y de su club al ver cómo le ponían dentro del campo de juego un cuello ortopédico, Mercado aseguró que “estaba consciente, estaba perfecto”.
Por otra parte, el lateral destacó la solidaridad del equipo para lograr la victoria y está convencido de que Argentina hasta podría haber ganado con una mayor diferencia.
“Había que tratar de apoyarnos, de ser solidarios. Podríamos haber hecho algún gol más. Controlamos bastante bien a sus delanteros y a sus volantes. Me fui con una sensación muy positiva de que di lo mejor que tenía, que entregué todo y que ganamos, que es lo que fuimos a buscar”, concluyó Mercado.
En tanto, Gonzalo Higuaín sentenció que el equipo “puede suplir las bajas y lo demostró en Colombia. Venimos de hacer dos grandes partidos contra rivales importantes”. Y agregó: “No estamos donde realmente queremos, pero sabemos que volvimos a encontrar el juego”.