Sábado 18 de Julio de 2009
Claudio Ogolma cursaba 6º grado en la escuela Nº632 de República y Tarragona y, según su madre, Mercedes, no tenía antecedentes penales. Para ayudar a su familia, el joven vendía bijuterí por las calles de Fisherton Norte y Emplame Graneros.
Mercedes admitó que Claudio estaba atrasado en su formación educativa y que tenía dificultades para el aprendizaje. "Era un chico repitente", recordó.
El adolescente también participaba en una actividad organizada por el Movimiento Ecuménico de los Derechos Humanos. Según contó Daniela, una de las integrantes de esa organización, Claudio había sido incluido en el proprama País, un proyecto liderado por Cáritas que comprende a jóvenes de entre 10 y 15 años en el aprendizaje de diferentes oficios. "El iba a un taller de serigrafía. Dibujaba muy bien, pero era muy callado. Al principio le costó tomar el compromiso, pero después lo cumplió", contó Rosario, otra de las integrantes del Movimiento.