Un chico de 14 años fue baleado por uno de 11
Jugaban con una escopeta en una casa y el tiro salió de modo accidental. El herido está muy grave. Fue tras una jornada de fiesta para todos los que trabajaron durante el año con el fútbol infantil del club Centro Municipal 19, en el barrio San Francisquito.

Lunes 29 de Diciembre de 2008

El sábado debía ser una jornada de fiesta para todos los que trabajaron durante el año con el fútbol infantil del club Centro Municipal 19, en el barrio San Francisquito. Era la fiesta de fin de año en Caaguazú y Alsina. Pero no pudo ser. Dos pibes —uno de 11 y otro de 14 años— pidieron irse de la celebración. Se dirigieron a la casa de uno de ellos para jugar a los videos, pero aburridos comenzaron a bromear con una vieja carabina calibre 22. "Mi sobrino de 11 años bajó corriendo a mi casa y me dijo: «Tío, se me escapó un tiro». Y cuando llegué el pibito tenía una herida en la cabeza. Esto es una tragedia", relató ayer Adrián, tío del chico al que se le soltó el disparo.

Carlos Vega, de 14 años, fue trasladado al Heca donde quedó en muy grave estado.

Si "a las armas las carga el diablo" —como reza el remanido dicho— por qué dejarlas al alcance de los niños. Adrián, un fletero que es tío del pibe al que se le escapó el disparo reseñó la desventura. "El arma la compró mi papá hace 40 años. Es un arma que quedó en manos de mi hermano, de 29 años, que la tenía guardada sobre un ropero como a 2 metros de altura. Los chicos para bajarla se tienen que haber subido a la cama para alcanzarla", explicó Adrián, quien asistió a Carlitos en un primer momento.

"Esto es una desgracia donde las dos familias se están conteniendo. Se conocen del fútbol infantil "del 19" —como se conoce en el barrio al club ubicado en Deán Funes y Constitución—, los dos hijos de seis años juegan ahí", precisó el familiar.

El escenario. José tiene 11 años, vive con sus padres en una humilde casa de dos plantas del pasaje Santa Matilde al 3500 (paralela a Alsina y Castellanos, a la misma altura), que luce una pileta de lona verde en el patio. José, sus padres y un hermano de 6 años viven en una vivienda construida en la planta alta a la que se accede por una escalera. En la parte baja, está su tío Adrián con su familia. El sábado por la noche era la fiesta de fin de año para varias de las categoría del club. La reunión estaba prevista en Caaguazú y Alsina. Y hacia allí peregrinaron los padres para apuntalar a sus hijos. Entre ellos estaban las familias de José y Carlos.

Pasada la medianoche los dos pibes ya estaban fastidiados y aburridos. Cada cual por su lado empezaron a ejercer un trabajo de ablande para que los papás los dejaran ir a jugar en la computadora. La casa de José, ubicada a una cuadra y media, era la más cercana. Como a la 1 de la mañana los nenes llegaron a la casa. Subieron por la escalera. Pusieron la música fuerte y empezaron a jugar. Estaban los dos solos. "Como estaban haciendo mucho bochinche, salí al patio y les pegué el grito. «Si siguen jorobando le digo a tu papá». Por la ventana se asomaron los dos y me dijeron que estaban jugando con la perra", recordó ayer Adrián.

José y Carlos estaban en realidad jugando con una carabina calibre 22 con sistema de carga cerrojo. Es decir, no es semiautomática. Tiene la característica de que debe ser cargada tiro a tiro. Junto al arma, que según se explicó estaba guardada sobre un ropero, había una vieja bandolera con una veintena de proyectiles calibre 22. "Como a los 15 minutos escuché gritos y mi sobrino que me dijo: «Tío, se me escapó un tiro»", recordó. Adrián subió a la carrera y notó que Carlos tenía una herida en el parietal izquierdo. "Primero estaba como desvanecido. Después vomitó y reaccionó. Pidió que llamaran a los papás y se sentó un sillón. Hasta agarró una remera y se secó la sangre de la cara", rememoró. "Ahí llegó mi hermano y lo llevó hasta el Clemente Alvarez".

Mal pronóstico. "Los chicos estaban jugando a cargarla y descargarla. Y el disparo se escapó cuando la guardaban donde estaba", dijo el tío de José. Fuentes allegadas a la causa indicaron que "la bala se astilló y no lo pudieron operar para extraerle el proyectil. Está muy grave. Con respirador y pronóstico desfavorable". "Las dos familias se están conteniendo entre sí. Esto fue un accidente que le pudo haber pasado a cualquiera de los chicos. Esperamos que este pibito pueda salir adelante", dijo Adrián a modo de súplica. El hecho fue denunciado en la seccional 18ª.