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Un Central deslucido perdió y sigue su marcha a los tumbos

Rosario Central no logró dar el salto de calidad que buscaba, nunca pudo encontrarle la vuelta al partido y cayó sin atenuantes en el Gigante de Arroyito ante Godoy Cruz por 1 a 0.

Jueves 28 de Agosto de 2014

Algo no funciona en este Central. Una marcha a los tumbos y con tanta irregularidad no es lo que buscan Russo y sus jugadores. El problema existe. Y se está tornando de difícil resolución. Basta con repasar los 90 minutos de ayer ante Godoy Cruz, donde lo que se buscaba era un paso firme hacia el escalón de la solvencia, pero que desembocó en una pobre expresión futbolística, con viejos errores y muy pocos atisbos de consolidación. Pudo empatarlo. Claro que sí. Pero el 1 a 0 en contra terminó resumiendo una situación cuanto menos atendible. Que amerita algún tipo de replanteo. Porque si bien puede hacerse referencia a alguna incidencia del árbitro, todo lo que rodeó a esa mala actuación de Rapallini fue otra mala puesta en escena desde lo individual y colectiva del conjunto auriazul.

Fue sana la intención de Central de salir a jugar en campo rival, tratando de poner la pelota por el piso, aunque, como suele suceder, metiendo bastante seguido el bochazo a la humanidad del Loco Abreu. Pero fue todo demasiado efímero, demasiado escueto en cuanto a tiempo. También chato desde lo cualitativo.

En ese ínterin fueron apareciendo algunas chances, que se generaban principalmente cuando la pelota pasaba por los pies de Barrientos y Becker. Así fue como llegó un remate de Becker que se fue alto (9'). Y todo parecía calmo porque el Tomba se mantenía tibio en cuanto a sus expectativas. Haciendo poco. Aunque con eso le alcanzó para poner a Velázquez de cara al gol luego de enganchar en las narices de Donatti (21').

El problema fue que ese control de pelota comenzó a diluirse, de manera lenta pero progresiva. De allí los serios inconvenientes para hacerle sentir el rigor a un Godoy Cruz limitado y que venía con el ánimo maltrecho. Pero fue Central el que se encargó de comenzar a levantarle el ánimo al Tomba, con la expulsión de Abreu sobre los 39’. Ya era otro partido. Más duro. Más complejo. Y a partir de allí es como que se empezó a remar en un pote de dulce de leche.

   Si la cosa no pintó para ser más complicada de lo que parecía fue por la roja que Rapallini le mostró a Jerez Silva al minuto del complemento cuando lo pudo resolver tranquilamente con una amarilla. Se encendía una luz de esperanza. Pero desde el juego todo se seguía esfumando. Porque lo que debía transformarse en una actitud pensante por parte de Central terminó en un remolino de voluntades, con poca capacidad de resolución. Godoy Cruz, agradecido. Más teniendo en cuenta que a esa altura ya tenía en cancha a un Garro que complicó a diestra y siniestra. De hecho el delantero tuvo todo para definir a los 51’, pero Delgado sacó su remate sobre la línea.

   ¿De Central? Poquito. Un cabezazo de Donatti que dio en el brazo extendido de un defensor mendocino y un mano a mano de Valencia que tapó Moyano. Este último con la herida que ya había provocado el cabezazo certero de Ramírez contra el palo izquierdo de Caranta.
  Y, como suele decirse, la necesidad tiene cara de hereje. Por eso en medio de esa búsqueda desesperada lo único que se potenció fue un desorden general, que no entregó argumentos ni alguna señal de reacción para sortear ese trago amargo que finalmente bebió.

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