Sábado 31 de Diciembre de 2011
Un nuevo término se incluye a nuestro rico idioma: "findes". Es probable que alguna vez se incorpore al diccionario de la Real Academia; alguien dijo: en el país de los ciegos, el tuerto es rey. ¡Argentina, qué te han hecho! Quién hubiera imaginado que en este riquísimo país nuestra capacidad de asombro no tendría límites. Trabajo, seguridad, paz interior, moral en la clase dirigente, no. Adónde se ha visto que querer de la noche a la mañana transformar de manera inescrupulosa toda una filosofía de vida, enriquecida por este crisol de razas que con tanto amor y esfuerzo se estableció en la América, como se decía en Europa antiguamente. No se me ocurre que estén dadas las condiciones para tal transformación. Este paulatino cambio, engendrado en mentes tan obtusas y de una ceguera tal que tienen por delante el árbol que nos les deja ver el bosque, está incuestionablemente enancado en la soberbia, y establecido para una franja importante de una imaginaria figura piramidal. La de abajo, la más ancha está configurada por buena parte de: habitantes que no tienen acceso a llevar una vida digna; artículo 14 Bis de la Carta Magna (—) por un lado y por el otro quienes están por debajo de un ingreso mensual para sus más elementales necesidades. Al hablar de país turístico, habrá que pensar en países que ya lo tienen claramente asumido. Pero es evidente, un secreto a voces que Argentina no habrá de recuperar, quizás jamás, esa rica producción que se exportaba a raudales. Hoy se sabe que muchos barcos se vuelven al exterior vacíos y, como lastre: agua potable y es muy probable que gratis. En suma, lavarse la cara y dejar los pies sucios. Dice una sentencia: al que le quepa el sayo que se lo ponga. Es de esperar que no se sientan molestos, heridos en su susceptibilidad. A conciencia, una mano en el corazón y, a trabajar en serio... El mundo nos mira y obra, conociendo nuestra idiosincrasia, cual es la de aceptar con paciencia y/o acudir no sé a cuántos íconos para que de una buena vez, sea cierto aquello de "el sol sale para todos".
Oscar H. Rodríguez