Un camino de ida y vuelta entre los búnkeres de Villa Banana y una financiera céntrica
Cómo fue el seguimiento de la pista que surgió del celular del "Peruano" Rodríguez Granthon y desembocó en la oficina de Gustavo Shanahan en España al 800

Lunes 08 de Noviembre de 2021

Todo empezaba en kioscos de Villa Banana donde se vendía droga y terminaba en un despacho de España al 800 donde se vendían dólares. Esa distancia de 40 cuadras marca el encuentro de una actividad clandestina como el narcomenudeo con la de una entidad financiera legalmente inscripta. Una conexión con dos puntos comunes: un mismo negocio que vincula a vendedores de drogas con vendedores de divisas y un fallo judicial en el que terminaron insertos los nombres de unos y otros.

Julio Andrés Rodríguez Granthon es un piloto comercial peruano establecido hace ocho años en Rosario, ya con dos condenas por narcotráfico, que dirigía desde su celda en Marcos Paz la actividad de varios kioscos de cocaína. Gustavo Shanahan es el ex director de Terminal Puerto Rosario y dueño de la financiera a la que los enviados de “El Peruano” Rodríguez Granthon llegaban a cambiar por moneda extranjera los pesos recibidos por la venta en los kioscos barriales.

La pesquisa se inició con la denuncia de un informante de la Policía Federal indicaba que en Valparaíso al 2700 había dos personas que recogían el dinero de la venta de varios kioscos. El aviso a la fiscal federal Adriana Saccone derivó en una orden para orientar las diligencias a lo que se hacía con el dinero. Allí se definió que el Peruano dirigía la actividad de tráfico.

Cambio de papeles

En su condena anterior se estableció que Rodríguez Granthon no solo procuraba abastecerse de cocaína sino también de dólares en el mercado negro para volver a comprarla. ¿Cómo y dónde adquiría los dólares con la recaudación por la venta de cocaína? Una comunicación con el aún prófugo Facundo P. dio una pista. El Peruano le pedía coordinar con otra persona para “cambiar los papeles” y Facundo le replicaba que la operatoria en el mercado de cambio paralelo tendría, además del valor de la divisa, un plus del 2% del total para intermediar y traer al país dólares desde el exterior.

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Esa charla se conoció a partir del secuestro del celular de Rodríguez Granthon en la cárcel de Piñero el 7 de julio de 2020. Un contacto agendado sugestivamente como “Ivandólar” fue relevante: el Peruano se comunicaba con él para obtener dólares. El análisis de la línea identificó al usuario como Iván F. (no está procesado), que registraba domicilio en el country Aldea Lago de Fisherton y, en efecto, se dedicaba a comprar y vender dólares.

La fiscal Saccone y su par de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) Diego Iglesias determinaron que para hacer la compra encargada por Rodríguez Granthon este intermediario financiero citaba a las personas con quienes hablaba en España 889 piso 9. Al ampliar la lupa sobre Iván F. se estableció que tenía 50 años, que había sido en 2009 director titular de Terminal Puerto Rosario junto a Shanahan y que aparecía como empleado y firmante de cheques de una firma presidida por éste, Increase SA.

Los bolsos

La interceptación del teléfono de Iván F. reveló sus contactos con Marcos Julián Díaz, ex jugador de rugby de Plaza que trabaja en el mundo financiero y está prófugo. Los fiscales descubrieron que Díaz recibía dinero que otras personas le llevaban de Villa Banana a la financiera donde cambiaban dólares. Eso motivó los allanamientos del 15 de octubre en las oficinas vinculadas a Shanahan en los pisos 6, 8 y 9 de España 889. En el sexto piso se hallaron 32 millones de pesos y algunos miles de dólares.

La pesquisa también señaló que tres personas le habían acercado bolsos con dinero a Díaz: Bruno A., Alfonso Sciortino y Alexis Manzo. Esos billetes, según los fiscales, procedían de la venta de drogas. Efectivos de Antinarcóticos de la Policía Federal habían consignado el ingreso y egreso de Díaz con bolsos de distintos tamaños al edificio de España 889. Esos bolsos se hallaron al allanar las oficinas.

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“Debe destacarse que meses antes de iniciarse esta investigación (en abril de 2021) Rodríguez Granthon tenía relación con Iván F. quien entonces tenía estrechos vínculos con Shanahan y usaba el mismo inmueble donde se verificó que era llevado y guardado el producido de la venta de drogas para su cambio a dólares. Ese inmueble estaba bajo la órbita de administración de Shanahan, el imputado lo reconoció”, dice el informe reservado de la causa federal al que accedió este diario.

Los investigadores recomponen esta secuencia: “Ivandolar” era Iván F., un empleado de Shanahan vinculado con Rodríguez Granthon. A partir de los diálogos con Facundo P. se descubrió progresivamente la red comandada por el Peruano. Entre sus vínculos estaban Manzo, Sciortino y Román González, que se encontraban asiduamente en la oficina de Díaz de Ovidio Lagos 426 donde le entregaban bolsos con dinero. Además los fiscales consignan que Díaz fue visto desplegando maniobras compatibles con tráfico y entregar bolsos con ganancias de la actividad delictiva.

Al avanzar la pesquisa sobre quienes junto a Díaz “obtenían las divisas para la supervivencia del negocio” los fiscales identificaron a Néstor Ciotti y Shanahan. Díaz transportaba el dinero obtenido como ganancia de la venta de drogas a diferentes sitios seguros para su guarda y posterior conversión a dólares: Matheu 990 —allí cayó Sciotti— y España 889 piso 6. En el primer lugar se halló un millón de pesos y 30 mil dólares; en el segundo había 32 millones de pesos. Así, los fiscales concluyeron que todo el grupo, aunque sus miembros no participaran de lo mismo, tenía un propósito conjunto: “una organización dedicada al tráfico de drogas, la guarda del dinero obtenido como ganancia y su conversión a dólares”.

Vistos y oídos

Dos de los procesados, Manzo y Sciortino, fueron vistos varias veces en domicilios investigados “con bultos de varios tamaños, lo que para los investigadores se vincula claramente con actividades de tráfico, dado el contexto y las intervenciones telefónicas concretadas”. Manzo fue registrado en una casa de Espinoza al 6000 donde funcionaba una cocina de cocaína y se secuestraron tres kilos de esa sustancia.

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A Díaz también se lo vio ingresar al referido domicilio de Matheu 990 el pasado 25 de agosto. Fue después de que Manzo apareciera por su edificio a entregarle un paquete. Algo que se reiteró el 1º de septiembre pasado.

El 8 de septiembre Díaz retornó de un viaje a Buenos Aires y, cerca de las 20, se dirigió a España 889 y subió al piso 6. Ello fue constatado por los investigadores ya que el ascensor del lugar tiene un visor que fue observado desde la calle. A los 45 minutos salió con dos bolsos negros de viaje y una mochila, todos de grandes dimensiones. En ese momento se corroboró su relación con Shanahan al ver que se retiraba con éste y “una mujer rubia”.

Asimismo en escuchas se oyó a una empleada de Díaz referir su temor a ser allanada, la vinculación de su jefe con la financiera de Shanahan y el origen del dinero que se maneja. Identificada como Lucía A. y con pedido de captura, se la escuchó contarle a una amiga que no trabajaba más con Díaz porque éste sabía que “la oficina estaba marcada” y ella era la más expuesta, así que la desplazó por precaución. “La única parte que saqué fue la que hacías vos, la parte de los narcos”, le había dicho su jefe.

Los fiscales destacaron que el dinero que llegó a la financiera de Shanahan a través de Díaz provenía de kioscos de drogas de Valparaíso al 2600 y 2700. El 21 de mayo uno de esos búnkeres fue atacado con 35 balazos. Los investigadores parecen destacarlo para advertir un camino conocido: el que recorre el dinero de una actividad clandestina que genera violencia hacia circuitos legales donde realizan su rédito. En este caso dos actividades en la misma ciudad que se unen tras recorrer 40 cuadras.

Posible lavado de activos

Los investigadores remarcan que Gustavo Shanahan es contador público y que en su vida profesional integró más de 30 sociedades comerciales, muchas vinculadas a actividades crediticias, asesoramiento contable y empresarial, financieras y de inversión. “Es un profesional de las ciencias económicas con instrucción universitaria orientada al entendimiento de transacciones comerciales, financieras, bancarias, entre otras. Estas cuestiones deben ser atendidas a los fines de analizar el rol que tuvo en la organización criminal investigada”. El juez federal Marcelo Bailaque parece haberlo sopesado al dictar su procesamiento, disponer su prisión domiciliaria y fijarle multa por 6.480.000 pesos.

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Gustavo Shanahan tiene 63 años y fue presidente de la Terminal Puerto Rosario.

El informe abierto hacia Shanahan también destaca que en su compañía financiera se detectaron acciones compatibles con lavado de activos. Se trata de otra investigación, en este caso del fiscal federal Claudio Kishimoto, sobre diversas operaciones en salas de juegos de azar, radicadas en Rosario y otras localidades de la provincia de Santa Fe por cerca de 10.060.300 de pesos, al menos entre octubre de 2012 y de 2018. Específicamente fueron operaciones de cambio de fichas por 8.997.250 pesos y el cobro de premios por 1.063.080 pesos en la esfera del Casino de Rosario SA y la Lotería de Santa Fe.

Además, allí se indicó que el 80% del monto consignado se operó entre junio de 2017 y junio de 2018. “Llamativamente, durante ese lapso Shanahan no registró declaraciones patrimoniales ni inscripciones en actividades comerciales que permitan justificar el origen de los fondos operados”, indican los investigadores.