¿Un boliche a cielo abierto?
Reclamo justo. Los vecinos de Sarmiento y el río piden que el municipio escuche sus reclamos sobre La Misión del Marinero.

Jueves 15 de Enero de 2015

Rosario nunca termina de encontrar la solución de fondo al recurrente problema del funcionamiento de boliches bailables y los conflictos que se generan en su entorno con los vecinos del lugar donde funcionan.

En estos días el mar de fondo tiene que ver con La Misión del Marinero, ubicado en Sarmiento y el río. La zona se convirtió en un lugar invivible de noche. Los edificios afectados se han organizado con asesoramiento jurídico mediante y están haciendo gestiones en el ejecutivo municipal, atentos no solo a los actuales disturbios, sino advertidos además de las obras de ampliación del complejo.

Al respecto, el concejal Carlos Cardozo, de Unión PRO, ha dicho: "La notificación del registro de oposición a los vecinos próximos a los boliches instalados en La Misión del Marinero llevada a cabo el pasado martes 30 de diciembre, en horas de la tarde, para que se presenten en el Distrito Centro en el plazo de quince días hábiles, en pleno mes de enero, cuando mucha gente no está en sus domicilios por diversos motivos, no parece lo más saludable para alentar la participación ciudadana en un tema que genera numerosas polémicas, ya que ese lugar de la ciudad ha generado multiplicidad de quejas y reclamos a lo largo del año pasado, por lo que tomamos y hacemos pública la inquietud de numerosos vecinos de la zona".

"Al funcionamiento de los boliches en los patios de La Misión del Marinero, lo que genera niveles críticos de ruido, se suma la proliferación de jóvenes en el playón del Parque España que se instalan a hacer la «previa» todos los jueves, viernes y sábados por la noche, con potentes equipos de audio instalados en los baúles de sus autos y la ingesta descontrolada de todo tipo de bebidas alcohólicas en la vía pública" enfatizó el concejal del bloque Unión PRO.

Efectivamente la zona se convirtió en una suerte de complejo nocturno a cielo abierto que logró lo que pocas veces ocurre: unificar el criterio de todos los consocios de la zona para actuar en consecuencia. Vivo en el edificio de Salta y Wheelwright, a la vuelta de la Misión del Marinero, y de jueves a sábados es imposible descansar. En la playa de estacionamiento al lado del playón, los autos abren las puertas y suben la música al máximo volumen para bailar. Los vecinos no nos oponemos al uso de los espacios públicos, nos oponemos a los ruidos molestos. Todos nosotros trabajamos y estamos durmiendo mal.

Los vecinos hemos llamado a la Guardia Urbana Municipal (GUM)y allí respondieron que no tienen móviles disponibles para marcar presencia en el lugar. Sumado a la música del playón, la música del boliche se escucha como si estuviéramos allí.

No sólo los edificios frente al Parque España sufren los ruidos molestos, sino que además las propiedades por calle Salta y Sarmiento se ven igualmente afectadas. Si bien hay habitantes del barrio que están fuera de lo que se considera la zona afectada, también se oponen a que el boliche funcione de esa manera. De hecho ya solicitaron la constatación de los niveles de ruido a través de la medición de decibeles.

En rigor, los vecinos de esa área de la ciudad nos encontramos ante dos trámites diferentes frente a la Municipalidad: el boliche por un lado y el playón por el otro. Lo que tiene que ver con el playón se está gestionando ante Parques y Paseos.

Destaco además la unanimidad de criterio en todos los consorcios del barrio. Es muy difícil que un consorcio se ponga de acuerdo, pero en este caso hay decisión unánime de los vecinos de actuar para solucionar definitivamente el problema. Queremos que un vehículo de la GUM se instale a la noche en la zona. Acá no es cuestión de poner un cartel prohibiendo la música para que nadie lo cumpla.