Miércoles 15 de Enero de 2014
Que mejor en la vida de las personas y, sobre todo como en mi caso, el recuerdo de hija hacia quien fuera un faro que guió mi vida: mi padre. Fue un ejemplo de honestidad, solidaridad, pero la vida se apagó hace diez años y ese padre y arquitecto de profesión que dedico su vida a construirle una vida mejor a quienes acudían a pedirle un consejo profesiona y por otro lado a luchar del mismo modo por su familia, un día se fue de nuestro lado. Quiso su pedido que sus cenizas fueran arrojadas en nuestro río marrón, nuestro Paraná frente a lo que hoy es el Parque España, más exactamente frente al salón auditorio Príncipe de Asturias. Como hija y junto a mi familia cumplimos su deseo en ese sitio, donde se fue con el viento de la mañana el padre, el esposo y el abuelo. Aquel sitio era hermoso, lo que hacía menos duro y triste el momento. Durante los próximos años volví al lugar en el que me parece que su espíritu, alma y amor aún están presentes. Triste es comprobar que hoy en ese sitio de la costa hay un basural y desprecio por la belleza natural que lo rodea. Yo me pregunto sobre los responsables de ese abandono. ¿La Municipalidad sabe cómo está ese lugar? No es justo que los responsables de la higiene y la preservación de esa maravillosa costa no atiendan mi pedido sobre limpieza y orden en ese lugar. A mi padre, seguramente, se le dibujaría una sonrisa si este llamado y pedido fuera cumplido. Gracias papá por tus enseñanzas, cariño y ejemplo. Yo, tu hija, quiero que el lugar que elegiste para descansar sea el que te merecés.
Maricel Andreani
DNI 16.307.424